.— Los congresistas
demócratas regresan hoy al trabajo tras un receso de 40 días,
divididos por numerosos temas, que minimiza su holgada mayoría en el
legislativo y hacen peligrar varias iniciativas del presidente
Barack Obama.
El diario The Washington Post destaca que el ala más conservadora
del partido se muestra reacia a apoyar de pleno las políticas de la
Casa Blanca.
Mientras, muchos representantes novatos de distritos urbanos
temen que las medidas para aumentar los impuestos a la clase más
rica le resten votos en los próximos comicios, subraya.
Por su parte, los liberales exigen a Obama una reforma más
profunda para enfrentar la crisis económica y amenazan con sabotear
los actuales proyectos de ley.
Sin embargo, comenta el periódico, el tema que más divide a la
formación es la proyectada reforma de salud, la principal prioridad
del Ejecutivo.
Pese a contar con una amplia ventaja en la Cámara de
Representantes, Obama no logró la aprobación del plan en ese órgano
por la negativa a apoyarla de 52 demócratas conservadores, conocidos
como Blue Dog.
En política externa, el mandatario enfrenta la oposición de
numerosos legisladores de su propia agrupación por la escalada
bélica en Afganistán.
Varios de ellos incluso rechazaron sumar sus votos a una partida
de fondos para sufragar las guerras en ese país centroasiático e
Iraq.
Por el contrario, los republicanos se muestran unidos al rechazar
casi todas las iniciativas propuestas por la Oficina Oval.