Narradores y cuenteros cubanos y extranjeros participantes en la
Séptima Bienal de Oralidad, se despidieron hoy de la ciudad de
Santiago de Cuba con una gran contada, donde cada uno puso su
ingenio en ese arte.
Por el escenario del Café Teatro Macubá, ubicado en la populosa
calle Enramadas, desfilaron actores, actrices y otros intelectuales
que usan la oralidad como medio de expresión para llevar la cultura
a grandes y chicos.
Con la palabra y los gestos como principales recursos
trasmitieron sus cuentos y se ganaron el aplauso de los presentes
por la creatividad y gracia desarrolladas sobre el tabloncillo, con
una escasa escenografía pues el resto lo pone el talento artístico.
El cierre de la Bienal sirvió para homenajear a los actores
santiagueros Carlos Padrón y Raúl Pomares, ausente este último por
razones de salud y a quien le fue trasmitido el deseo de sus
coterráneos de una rápida recuperación para continuar disfrutando
sus actuaciones.
Durante cuatro días, el arte de la oralidad llegó a plazas,
parques, teatros, escuelas y hospitales por cultivadores de esa
manifestación de la ciudad anfitriona y de provincias como Ciego de
Ávila, Pinar del Río, Matanzas y La Habana.
También hubo participantes de Cabo Verde, Angola, España y
Paraguay.
De forma paralela a los espectáculos, se desarrolló un simposio
teórico, donde mucho se habló de oralidad y sus rasgos distintivos
en comunidades, agrupaciones folclóricas, personalidades o países
con una fuerte tradición.
La actriz Fátima Patterson, presidenta del Comité Organizador,
dio el "hasta pronto" a los asistentes, quienes ya comenzaron a
pensar en la novedad que traerán a la próxima cita en esta urbe
oriental.