.— El gobierno y
ciudadanos de Venezuela denunciaron en los últimos días incursiones
de tropas, sobrevuelo de aeronaves, paramilitarismo y la vigencia de
planes de invasión desde Colombia, los cuales estarían dirigidos a
desestabilizarla y apoderarse de su petróleo.
Las crecientes revelaciones tienen lugar en un complejo escenario
de las relaciones bilaterales, a partir de la decisión de Bogotá de
poner al menos siete de sus bases militares a disposición de Estados
Unidos.
Aunque el mandatario neogranadino, Álvaro Uribe, insiste en
atribuir la iniciativa al propósito de recibir ayuda en el
enfrentamiento al narcotráfico y al terrorismo, Caracas la considera
una punta de lanza en su contra.
De acuerdo con el presidente Hugo Chávez, detrás de los
acontecimientos está la intención norteamericana de atacar a
Venezuela para colonizar sus recursos naturales.
Colombia se presta a los planes imperiales de apoderarse de
nuestra riqueza petrolera, advirtió.
Según el estadista, en esa dirección van las agresiones y
provocaciones del gobierno de la vecina nación, como la descubierta
en los primeros días del pasado mes, cuando soldados colombianos
violaron la frontera por el río Orinoco.
No fue una equivocación, cruzaron el Orinoco en una lancha y
salieron antes de la llegada de efectivos locales enviados al lugar,
aseguró el 9 de agosto durante el programa dominical Aló,
Presidente.
Apenas cinco días después, un helicóptero Black Hawk penetró 10
minutos en el espacio aéreo venezolano, incursión frecuente desde
entonces.
Pobladores del occidental estado de Zulia denunciaron los
sistemáticos sobrevuelos de los artefactos, algunos adentrándose de
manera profunda en el limítrofe territorio, una porción de los dos
mil 219 kilómetros de frontera común.
Los vemos a cada rato. No se qué tienen que hacer aquí, dijo una
campesina a Venezolana de Televisión.
Por su parte, el ex vicepresidente José Vicente Rangel
(2002-2007) mencionó el creciente movimiento de paramilitares
neogranadinos en Táchira, Carabobo y Caracas.
El también periodista y abogado señaló en su programa José
Vicente Hoy, del canal Televen, a la estructura conocida por Los
Rastrojos como una de las involucradas.
Recientemente, autoridades policiales detuvieron a dirigentes de
esa organización en el trasiego de narcóticos (casi tres toneladas
de marihuana en un camión).
Para el comisario Wilmer Flores, jefe del Cuerpo de
Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas, resulta
sospechosa la facilidad con la cual cargas de semejante volumen
burlan los controles del otro lado.
Nos llama mucho la atención, porque pasan por cuarteles y
unidades colombianos, comentó en el propio programa el funcionario,
quien manejó la hipótesis de posible complicidad.
La irrupción de paramilitares vecinos no es nueva, tesis
ilustrada por Caracas a partir de anteriores detenciones de
herederos de las temidas Autodefensas Unidas de Colombia, bandas
acusadas de cometer crímenes de lesa humanidad en la nación
cafetera.
Además de estas denuncias, el otrora secretario del Consejo de
Defensa de la Nación Melvin López reveló a la opinión pública la
existencia de una operación llamada Centauro para invadir a
Venezuela.
De acuerdo con el general retirado, el proyecto nacido en 1999,
coincidiendo con el surgimiento del Plan Colombia promovido por
Washington, cuenta de tres fases encaminadas a garantizar el éxito
de la agresión por aire, mar y tierra.
El propósito es ocupar partes de nuestro país, respaldados por
una superioridad aérea, marítima y logística, explicó.
Según el ex militar venezolano, Centauro prevé el cumplimiento de
sus objetivos en apenas seis días, luego de los cuales Caracas
estaría obligada a negociar con concesiones, entre ellas la entrega
del estratégico golfo de Venezuela, enlace con aguas muy ricas en
petróleo.
Los presuntos planes de Bogotá fueron admitidos por el antiguo
funcionario del Departamento Administrativo de Seguridad (DAS) de
Colombia Rafael García, quien advirtió el conocimiento de los mismos
por parte del propio Uribe.
García, ex director de informática de la entidad, ratificó el
propósito de desestabilizar a Venezuela.
Ante el peligroso panorama, Chávez llamó a impulsar la paz
bilateral y regional, aunque sin descuidar la defensa del territorio
nacional.