.— Nueve pasajeros
ahogados y 30 desaparecidos al hundirse un ferry este domingo en el
sur de Filipinas, agitan hoy los comentarios sobre la frecuencia de
esos accidentes en este archipiélago del sureste asiático.
El Superferry 9 zozobró con unas mil personas a unos 15 kilómetro
de la provincia de Zamboanga del Norte, en medio del pánico de los
viajeros que dormían y muchos fueron lanzados de sus lechos al agua
en medio de la oscuridad al volcarse la embarcación, dijo la guardia
costera.
Los equipos de rescate lograron trasladar a navíos cercanos a 926
de los 968 pasajeros y tripulantes, mientras continúan la búsqueda
de 33 personas faltantes, precisó el jefe de ese cuerpo, almirante
Wilfredo Tamayo.
El desastre marítimo ocurrió en la mañana dominical, pero Tamayo
apuntó que fuerzas conjuntas de la guardia y la marina, incluidos
helicópteros, siguieron las labores de salvamento hasta el amanecer
de este lunes.
Según el Consejo Nacional de Coordinación para Desastres, que
preside el ministro de Defensa Gilbert Teodoro, informaciones
preliminares indican que la nave, de 7 mil 268 toneladas, dio un
violento giro hacia estribor (la derecha) debido a un hueco en el
casco.
Sin embargo, Tamayo manifestó que hasta el momento no existen
indicios de una posible acción terrorista contra el ferry, que
partió el sábado anterior del sureño puerto de General Santos con
destino a la ciudad de Iloilo, en la parte central de Filipinas, y
sucumbió a mitad del camino.
Apuntó que el clima era benigno en los mares aledaños a la
península de Zamboanga que surcaba la embarcación.
Los accidentes marítimos son muy frecuentes en esta nación del
sureste de Asia debido a las tormentas tropicales. En 2008 unas 800
personas fallecieron en aguas de la parte central del archipiélago
en un hecho similar provocado por un tifón.
Considerado el peor desastre en el mar en épocas de paz, en 1987
el ferry Dona Paz se hundió tras chocar con un banquero y murieron
cuatro mil 341 pasajeros.