BUENOS
AIRES.— Los ejércitos regulares son cada vez más escasos en los
conflictos bélicos y han sido reemplazados por empresas militares
privadas que aportan mercenarios y armamento de última tecnología,
afirma el investigador alemán Rolf Uesseler, en un ensayo de
reciente edición.
"La cantidad de soldados privados aumenta vertiginosamente y casi
nunca se sabe para quién combaten, ni quién les paga, ni quién los
ha enviado al lugar de la guerra", señala el periodista.
Uesseler menciona que periódicos de "Chile, Argentina, Colombia y
El Salvador publicaron que miembros de las unidades especiales
involucradas en serios crímenes de violaciones a los derechos
humanos durante las dictaduras militares o a través de escuadrones
de la muerte y agrupaciones paramilitares, se encuentran al servicio
de empresas militares norteamericanas".
Gary Jackson, manager de la empresa Blackwater, contratada por el
gobierno estadounidense de George Bush, reconoció "haber reclutado
miembros de las fuerzas armadas del régimen de (Augusto) Pinochet"
para enviar a Iraq.
El ensayo también menciona que Derek W Adgey, condenado por
actividades terroristas en Irlanda del Norte, ha sido reclutado por
la empresa ArmorGroup para operaciones en Iraq.
El autor aporta una lista de empresas militares privadas que
figuran en Internet y que suman alrededor de sesenta, en su mayoría
radicadas en Estados Unidos y Gran Bretaña.
Pero, lo más grave, es que en el ámbito internacional se carecen
de "reglas jurídicas que regulen" sus operaciones y "es imposible
demandar a las empresas militares privadas y sus empleados por
violación de los códigos penales", advierte Uesseler quien agregó
que la presencia de esas empresas en escenarios bélicos "socava la
convención de Ginebra". (ANSA)