Valga entonces que nadie se atreve a poner ya en tela de juicio
la calidad de estos chicos, que a base de talento han decidido
multiplicar su experiencia agigantados. Solo así se entiende que
todos hayan superado la fase inicial, cuando las estadísticas
revelan que en ninguna de sus tres incursiones mundialistas previas,
la Isla completó una primera ronda sin reveses. Y eso, sin que todos
los rivales hayan sido fáciles, pues en el camino han apeado a un
kazajo, un ruso y dos estadounidenses.
Precisamente a estos últimos los derrotaron la víspera, cuando el
monarca juvenil del orbe, José Larduet, se impuso 17-8 a Robert
Brant, entre los semipesados; mientras el submonarca olímpico Carlos
Banteur arrolló 11-1 al también norteamericano Errol Spence, entre
los welters; con lo cual ambos escalarán al ring hoy para medirse en
cada caso al georgiano Revaz Karelishvili, victimario por 10-4 del
finlandés Eemeli Katajisto, y al canadiense Mikael Zewski, vencedor
del marroquí Medí Khalsi por 10-2.
Con sus presentaciones solo restaba entonces el estreno del
bronce olímpico en los 91 kg, Osmay Acosta, quien blanqueó 11-0 al
irlandés Con Sheehan para despedir la sexta fecha del torneo, pues a
primera hora el pluma Yasniel Toledo celebró su segundo éxito, al
despachar 14-5 al alemán Sandro Schaer, tras lo cual se enfrentará
mañana al ecuatoriano Luis Porozo, ganador del argentino Ignacio
Perrín por 11-5.
Hoy, además de Larduet y Banteur, por Cuba subirán a los
cuadriláteros el minimosca Daniel Matellón, el gallo Yankiel León,
el ligero Idel Torriente y el supercompleto Erislandy Savón. Que a
partir de ahora el Mundial lo viviremos in crescendo.