Producciones ecológicas de una variada gama de hortalizas reporta
en las afueras de la ciudad de Pinar de Río el organopónico La
Barranca, de excelencia nacional.
Como parte de la recuperación de los suelos elaboran en el propio
recinto el humus de lombriz, abono natural enriquecedor de los
terrenos, indicó Antonio Velazco Miranda, campesino emprendedor
quien encabeza el colectivo de cuatro trabajadores que atienden el
vergel y una finca aledaña.
Destinado a esa área, fabrican también el compost a partir de
residuos de cosecha y excretas de animales, en tanto protegen la
tierra mediante barreras vivas y muertas, lo cual de conjunto
propicia la calidad de los diferentes surtidos.
En la actualidad reverdecen los semilleros de tomate, col y
lechuga para las próximas siembras, y resaltan por su lozanía las
plantaciones de cebollino, espinaca, ajo porro, habichuela y otras
hortalizas.
La finca cuenta con saludables platanales, sembradíos de yuca,
boniato, melocotón y guayaba y se prepara para la arrancada de la
campaña de frío.
El colectivo incursionó con éxito en la cría de conejos, ante el
incentivo de obtener proteínas con una mínima inversión, pues el
animal solo precisa de hierba para su alimentación.
La Barranca posee un estrecho vínculo con la universidad pinareña,
al contar con un área destinada a la práctica de estudiantes cubanos
y ecuatorianos de la especialidad de agronomía, iniciativa que
beneficia a ambas partes por el fructífero intercambio de
experiencias que posibilita.
Vecinos del lugar, situado en el kilómetro cuatro de la carretera
a Viñales, destacaron la estabilidad y calidad de las ofertas de
vegetales frescos cultivados en el organopónico, que también realiza
donaciones a los cercanos hospital psiquiátrico y la casa para
ancianos.