Frente
a los procedimientos dilatorios que convierten el caso de Luis
Posada Carriles en "circo", Livio Di Celmo, el hermano del joven
turista italo-canadiense asesinado el 4 de septiembre 1997 por un
mercenario contratado por este terrorista internacional, propone la
puesta en marcha de una búsqueda global de información que permita
el enjuiciamiento de los verdaderos responsables de tales
injusticias.
"Nada cambiara mientras no haya una verdadera limpieza de las
fuerzas del mal incrustadas en el Gobierno de Estados Unidos", dice
Livio Di Celmo en entrevista desde Canadá, donde radica.
"Tenemos que enfrentar la realidad. El Gobierno estadounidense,
como muchos otros en este planeta, tiene en su estructura una legión
de "demonios", cuyo principal objetivo es imponer un nuevo mundo
bajo la supervisión de banqueros poderosos, familias potentes que
tienen en el corazón un objetivo principal: controlar y dominar",
dice el hermano de Fabio Di Celmo al afirmar que nunca creyó "que
Obama pudiera cambiar lo que sea".
"Doce años han pasado desde la muerte de mi hermano", cuenta
Livio Di Celmo, "Este Posada y sus socios tenían que haber
enfrentado los tribunales hace ya mucho tiempo".
"Las evidencias sobre su responsabilidad son abrumadoras y la
impunidad que el gobierno de Estados Unidos les ha otorgado es un
acto de arrogancia", reflexiona al comentar que la última decisión
de la jueza Cardone, sobre evidencias detenidas por la periodista
Ann Louise Bardach, es parte del "circo jurídico".
"Al final, para los que se mantienen con los ojos abiertos, esto
indica y confirma la naturaleza criminal y pérfida de los Estados
Unidos", dice precisando que pondrá el pie en territorio
norteamericano "solo cuando y si Posada Carriles es oficialmente
acusado de terrorismo.
Como el de George W. Bush, el gobierno de Barack Obama se niega a
inculpar por terrorismo a Posada —ex agente de la CIA que asesinó y
torturó—, a pesar de los distintos convenios internacionales
firmados por Washington.
Siempre existe el peligro de una conspiración y de nuevos actos
de terrorismo de parte de Posada y su pandilla "a quién se deja en
libertad, mientras los cinco cubanos que infiltraron sus filas
siguen esperando justicia", añade.
"Y hay el lazo entre esta gente y el régimen de Honduras que
expulsó al Presidente Manuel Zelaya, lo que también es la obra de
individuos como Negroponte, Otto Reich, Hugo Llorens", subraya Livio
Di Celmo.
"Hoy es el aniversario de la muerte de Fabio y de los eventos de
1997. El lado positivo es que, por lo menos, los atentados se han
detenido en La Habana. El lado negativo es lo que ocurrió con los
cinco cubanos encarcelados en Estados Unidos; Posada que sigue libre
y los mismos individuos conspirando, asesinando y oponiéndose al
cambio".
Livio comenta que aprendió mucho desde la muerte de su hermano,
"En mi búsqueda permanente con la historia del comportamiento
terrorista de los gobiernos de Estados Unidos contra Cuba en los
últimos 50 años llegué a la conclusión de que el terrorismo tiene
varias caras".
"No son solo las bombas, hay también el terrorismo financiero en
contra de los pueblos de este mundo; el terrorismo tecnológico que
ha impedido que estén disponibles muchas tecnologías limpias; el
terrorismo farmacéutico donde las transnacionales han desinformado
en nombre de sus ganancias… Detrás de todo esto, siempre aparecen
los Rotschilds, los Rockefellers, los bancos, el Clan Bush y su
Grupo Carlyle…"
El hermano de la víctima de la bomba del hotel Copacabana se
alegra, sin embargo, de la "nota positiva" llegada de El Salvador,
donde el presidente Mauricio Funes dio su apoyo a una investigación
sobre los crímenes terroristas de la ultraderecha que tanto daño
hicieron durante décadas en esa nación.
"Aunque imagino que el nuevo gobierno de El Salvador tendrá mucho
que investigar con los innumerables crímenes cometidos en ese país
por los gobiernos anteriores —que tuvieron lazos con Posada y
compañía— espero que se arrestará y enjuiciara a "El Panzón" Chávez
Abarca quién reclutó, por cuenta de Posada, a Cruz León, el asesino
de mi hermano".
Concluye Livio Di Celmo: "Estamos enfrentando un conjunto de
situaciones en unos juegos geopolíticos manejados por una elite
planetaria gobernante ávida y enferma por cumplir con sus agendas
ocultas…"
Y añade: "Hoy es el aniversario de la muerte de Fabio, y como
siempre me siento desconcertado, perturbado, furioso…"