De Estambul a Barranquilla, baile y jazz

PEDRO DE LA HOZ
pedro.hg@granma.cip.cu

De un buen tiempo a esta parte, los días veraniegos de Europa y Norteamérica están marcados por el jazz. Festivales casi siempre a la intemperie, en carpas, plazas y anfiteatros, sin desdeñar importantes teatros y centros nocturnos, cubren un impresionante itinerario en el que públicos cada vez más exigentes y a la vez abiertos, aprueban o desaprueban opciones musicales que van de las formas más ortodoxas del género a los más imprevistos mestizajes, donde caben desde las llamadas músicas del mundo hasta los bosquejos experimentales de los sonidos que se avecinan.

En los carteles no han faltado en los últimos lustros artistas cubanos. Pero uno que repite es Orlando Valle, Maraca, el flautista, compositor y orquestador que tanto al frente de su banda Otra Visión como con agrupaciones ocasionales, ha conquistado un espacio de vanguardia que respetan por igual los más diversos auditorios como la crítica.

Esta última temporada reafirmó esos valores en plazas revisitadas y los hizo brillar en ámbitos inéditos en su trayectoria artística, como fueron los casos de los festivales de Estambul (Turquía) y Malta.

En la bella ciudad a orillas del Bósforo, la crítica lo ponderó de la siguiente manera: "Considerado como uno de los nombres más notorios de la música afrocubana, Maraca es altamente apreciado por su ejecución espontánea, rítmicamente compleja, líricamente clara, de una música emotiva que enlaza el jazz latino con los mejores ritmos tropicales bailables".

Al llegar a Malta, las mayores expectativas del público estaban enfocadas hacia el pianista Brad Mehldau, conocido por su sofisticación intelectual y el guitarrista John Scofield, toda una leyenda en la fusión con el rythm & blues, pero el cubano y su banda se las arreglaron para enardecer al auditorio hasta límites insospechados.

Con Cándido Fabré como invitado, una multitud enfebrecida hizo que se prolongaran las chispeantes improvisaciones del carismático sonero durante la presentación en el festival Les Nuit de Sud, en la villa francesa de Vence, donde se llegó a comparar la entrega del flautista y sus músicos con el espectáculo de la gran estrella invitada, el brasileño Gilberto Gil. Maraca y Cándido fueron presentados como "dos maestros de la salsa y el jazz latino reunidos en un concierto con perfume cubano".

Al otro lado del Atlántico, la acogida en los festivales canadienses de Edmonton, Calgary, Saskatoon, Medicine Hat y Vancouver se reveló en la extensión de las presentaciones ante el reclamo de los asistentes. En la última de dichas ciudades, el jazz cubano dio que hablar puesto que en el programa figuró también el gran Chucho Valdés con su quinteto. Maraca es de los que no olvida que su proyección internacional comenzó a la vera del maestro en los días gloriosos de Irakere.

Maraca no se detiene. En pocas horas partirá a tierras colombianas donde lo esperan la próxima semana en el circuito de festivales de Cali, Medellín y Barranquilla, en compañía de los cubanos Reinaldo Melián (trompeta), Feliciano Arango (contrabajo), Harold López Nussa (piano), Yussef Díaz (teclados) y Horacio Hernández (batería), y los puertorriqueños Giovanni Hidalgo (tumbadoras) y David Sánchez (saxofón).

 

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