No hay tiempo para el cansancio

Miguel Febles Hernández

VERTIENTES, Camagüey.— María Teresa Cruz Madrigal es bien conocida en estas tierras sureñas, no precisamente por ser dueña de algún récord productivo o alcanzar una meta altisonante, sino gracias a una trayectoria intachable, de entrega total a la profesión escogida desde niña: el magisterio.

Quizás, eso sí, comparte el récord con otros muchos cubanos y cubanas de haber dedicado su vida a la educación de las más jóvenes generaciones, desde aquellos primeros años de la Revolución en que, siendo una adolescente, participó en la Campaña de la Alfabetización.

Más de tres décadas trabajó María Teresa en el sector educacional, dos de ellas como directora de escuelas, hasta que, hace cinco años por motivos de enfermedad, tuvo que abandonar sus funciones en la Escuela Primaria José Díaz González y pasó a ser una "jubilada activa".

"Sí, porque jamás perdí el vínculo con el sector. Ya a comienzos de año, ante el llamado de Raúl, me reincorporé a la docencia, esta vez como maestra de Primer Grado. Imagínese, no podía quedarme cruzada de brazos en la casa, sabiendo que en Vertientes hay necesidad de maestros."

Después de tanto tiempo alejada de las aulas, el reencuentro fue sumamente emotivo:

"Cuando se llega a un grupo de niños tan pequeños, los achaques se echan a un lado. Es el momento de transmitirles cariño y mucho amor; es también la oportunidad única de impartirles buenas clases y que aprendan lo que necesitan para abrirse paso en la vida y sean en un futuro hombres y mujeres de bien."

Esa pasión de educadora infatigable, María Teresa la ha sabido combinar con sus responsabilidades como secretaria general del Bloque 21 Celia Sánchez Manduley, de la FMC, en el Barrio Obrero, del Consejo Popular Panamá.

"Aquí funcionan las brigadas de padres y madres combatientes por la Educación, y una de sus principales funciones es, precisamente, visitar a las familias que tienen niños con problemas de aprendizaje o de disciplina, apadrinarlas y ayudarlas.

"En nuestras seis delegaciones se lleva un estricto control de la asistencia de los estudiantes a las aulas. Aunque siempre ha habido algunos que han querido desvincularse, hasta el momento no hemos tenido problemas de deserción escolar y eso es gracias al trabajo sistemático con las familias y los muchachos."

Pero ahí no queda la labor de María Teresa: cualquier día puede vérsele junto a sus compañeras en tareas de embellecimiento de las comunidades, en movilizaciones hacia áreas cañeras de los centrales Panamá y Batalla de Las Guásimas, o en funciones de atención a los damnificados del huracán Ike.

"En estos momentos tengo 62 años, y las personas me preguntan: Teresa, ¿no te cansas? ¿de dónde sacas fuerzas, siendo una mujer enferma? Y yo les respondo: la fuerza me la da una sola cosa: mi Revolución.

 

| Portada  | Nacionales | Internacionales | Cultura | Deportes | Cuba en el mundo |
| Opinión Gráfica | Ciencia y Tecnología | Consulta Médica | Cartas | Especiales |

SubirSubir