Finalmente,
los niños de primer grado pudieron cargar sus sueños en la mochila,
e irse a la escuela por primera vez, como los que ya acumulan
cientos de lecciones y han aprendido sobre su Patria y el mundo,
sobre letras y ciencias. Ayer en la mañana comenzó de nuevo la
fiesta del saber en toda Cuba, un curso escolar que es esperado con
optimismo.
El Himno Nacional resonó más fuerte en esta ocasión. Hubo
pañoletas bien anudadas, uniformes relucientes, libretas nuevas,
canciones, chiquitines que aprenden a saludar como pioneros y
alegría.
Junto con los pequeñines y los jóvenes, también sus maestros
viven las emociones. Rebeca Miguel, profesora de 34 años frente a
las aulas confía en que este curso será superior: con más espacio
para los valores heredados de nuestras tradiciones patrias y el
cuidado de la salud del idioma. "Al mismo tiempo, el nuevo sistema
de evaluación nos plantea mayores retos tanto a nosotros como a los
estudiantes, pero tenemos condiciones y voluntad para vencerlos".