Osleydis integra el más de medio millar de mujeres granmenses que
solicitaron, y les fue aprobada, la entrega de tierras ociosas en
usufructo para contribuir con el programa alimentario,
fundamentalmente en la ganadería mayor y menor.
La propia Osleydis admite que su vida, más temprano que tarde,
estaría ligada indisolublemente al trabajo del campo.
"Cuando salí de la enseñanza
secundaria —explica— inicié estudios de técnico medio en
Zootecnia en el politécnico ubicado en la comunidad William Soler
(en el municipio de Bayamo), no terminé, pues nunca me había
separado de mi abuela con quien vivía y no me adaptaba a estar
internada; por esa misma causa tampoco vencí el técnico medio en
Mecanización Agrícola por el cual opté más adelante.
"Pero en los tres años en que estuve vinculada al estudio de esas
especialidades, y sobre todo en las etapas de práctica, aprendí a
manejar los animales, a ordeñar y hasta a conducir un tractor,
conocimientos que me son de mucha utilidad en este trabajo."
La leche, poco más de una veintena de litros diarios, que
Osleydis lleva cada día hasta la entrada del camino que conduce a La
Juanita, salen de cinco vacas en ordeño pertenecientes a Eduardo
Tamayo, su esposo, vinculado al programa ganadero.