Mujeres granmenses se suman a la producción de alimentos

Sara Sariol Sosa

LA JUANITA.— En este barrio rural de la provincia de Granma todos sus habitantes conocen muy bien a Osleydis Boza Benítez, pues muy temprano en las mañanas la ven salir a caballo con dos recipientes de leche fresca, que entrega a la Industria Láctea en un punto distante a cuatro kilómetros de su casa en la carretera que conduce a Bayamo.

Foto de la autoraOsleydis es una de las mujeres granmenses que se han sumado a la producción de alimentos para la población.

Osleydis integra el más de medio millar de mujeres granmenses que solicitaron, y les fue aprobada, la entrega de tierras ociosas en usufructo para contribuir con el programa alimentario, fundamentalmente en la ganadería mayor y menor.

La propia Osleydis admite que su vida, más temprano que tarde, estaría ligada indisolublemente al trabajo del campo.

"Cuando salí de la enseñanza

secundaria —explica— inicié estudios de técnico medio en Zootecnia en el politécnico ubicado en la comunidad William Soler (en el municipio de Bayamo), no terminé, pues nunca me había separado de mi abuela con quien vivía y no me adaptaba a estar internada; por esa misma causa tampoco vencí el técnico medio en Mecanización Agrícola por el cual opté más adelante.

"Pero en los tres años en que estuve vinculada al estudio de esas especialidades, y sobre todo en las etapas de práctica, aprendí a manejar los animales, a ordeñar y hasta a conducir un tractor, conocimientos que me son de mucha utilidad en este trabajo."

La leche, poco más de una veintena de litros diarios, que Osleydis lleva cada día hasta la entrada del camino que conduce a La Juanita, salen de cinco vacas en ordeño pertenecientes a Eduardo Tamayo, su esposo, vinculado al programa ganadero.

 

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