La corriente del Sol

Crece en el país la electrificación de comunidades por el sistema de paneles solares

Ortelio González Martínez

CIRO REDONDO, Ciego de Ávila.— Subes y bajas, bajas y subes por kilómetros de caminos agujereados que hacen cambiar el tono de voz dentro del jeep, hasta que llegas al lugar, metido en lo más profundo del patrimonio forestal de este municipio del centro de la provincia.

Foto: José Luis Martínez AlejoPaneles solares: la electricidad y la imagen.

Es un día nublado de agosto, pero la comunidad Las Pozas vive alegre, porque tiene su historia reciente: allí la electricidad llegó por medio de paneles solares, exclusividad de la cual solo goza este asentamiento en toda la provincia. No hay otro igual donde la corriente se genera por este método.

Especialistas de la empresa eléctrica aseguran que energizar unas 30 viviendas, enclavadas en terreno irregular y de difícil acceso, tuvo algunas limitaciones, pero el esfuerzo colectivo pudo más.

La inversión de los paneles solares se consumó a partir de la cooperación por parte de la Diputación Floral de Bizkaia y la organización Solidaridad para el Desarrollo y la Paz (SODEPAZ), ambas de España.

Por la parte ejecutora y técnica participaron CUBASOLAR, el Ministerio de Ciencia Tecnología y Medio Ambiente (CITMA) y el Poder Popular de Ciego de Ávila, en especial, el del municipio de Ciro Redondo.

Ahora, no se puede medir con palabras la felicidad de los pobladores en el disfrute del proyecto, dirigido a elevar la calidad de vida de las familias que allí habitan.

Ñico —Nicolás Yero Morales— el octogenario guajiro humilde, habla de la Revolución, no solo de la energética, que trajo la luz al monte, sino de la otra, "la que desde hace mucho tiempo hizo posible que tengamos la escuela primaria, la tienda de víveres, la sala de video... ¡Y todo alumbradito! Esos bombillos ahorradores tienen una luz que encandila. Podemos leer sin tragarnos el humo de las chismosas, como antes".

Iván Delgado Milián, especialista del CITMA, quien dirigió el proyecto en el territorio, explica que cada vivienda dispone de un sistema fotovoltaico, compuesto por dos paneles que suman 200 Watt de potencia, un inversor, un regulador, un televisor y cinco bombillos ahorradores.

Allí pocos pensaron que un día las radiaciones solares se transformarían en electricidad. Quizás, por esa razón, aunque estén aislados del Sistema Electroenergético Nacional (SEN), sienten la necesidad de ahorrar, y lo hacen.

La mayoría de las familias tienen conciencia de lo que significa no malgastar. No tenemos por qué hacerlo. Si derrochamos, la reserva puede agotarse, sobre todo en los días nublados. Entonces, no podemos ver la programación en el televisor LG, de 16 pulgadas y pantalla plana que nos entregó el Estado, afirma Elba Rosa Uña, la primera en pulsar los interruptores en su vivienda.

Iván habla del cambio palpable en la vida de la comunidad. Y cita como ejemplo todas las casas pintadas con el esfuerzo de sus moradores, el funcionamiento del miniacueducto rural con su tanque elevado de 15 000 litros, de donde sale el agua por gravedad, sin gasto alguno.

Los vecinos comentan acerca del nuevo pozo; de la turbina automática sumergible, que bombea dos litros de agua por segundo y funciona gracias a los paneles solares y aporta el líquido a 17 viviendas, la escuela, la tienda y la sala de video.

En Las Pozas existe unidad y sentido de no malgastar lo que se tiene y costó tanto esfuerzo..., asevera Ezequiel Yero, el delegado de la circunscripción. A tal extremo de que en las viviendas funcionan las llamadas cocinas eficientes, de metal y utilizan como combustible leña o carbón. No tiznan los calderos, disponen de un sistema de chimenea y la ceniza se deposita en dos gavetas. Posiblemente en toda la provincia no haya otras como estas, dice con palabras conclusivas.

Armando Guerra Borrás, coordinador de proyectos de la dirección nacional de CUBASOLAR, explicó que soluciones similares a esta, económicas y sustentables, han llevado la iluminación a otras zonas remotas del país, como Yateras, San Antonio del Sur, Imías y Jagüey Grande.

Este tipo de proyecto, con el aprovechamiento de la corriente del Sol, tiene como esencia la electrificación de comunidades de difícil acceso, fomentar el hábito en la prevención de enfermedades a partir de la mejoría del agua que consumen los pobladores, frenar el éxodo de personas a las ciudades y desarrollar acciones educativas en la protección del medio ambiente.

 

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