.— Casi dos meses después del
golpe de Estado, una misión de la OEA arribó hoy a Honduras con la
esperanza de lograr el retorno al orden institucional, pero con
pocas posibilidades de alcanzar sus objetivos.
La delegación, integrada por el secretario general de la
Organización de Estados Americanos, José Miguel Insulza, y por siete
cancilleres, llegó al aeropuerto de Toncontín en un avión de la
armada de Estados Unidos.
El propósito de la misión es buscar que el régimen de facto de
Roberto Micheletti acepte el Acuerdo de San José, propuesto por el
presidente costarricense, Oscar Arias, para una solución a la
crisis.
Esa propuesta, avalada por Washington, plantea el retorno del
presidente Manuel Zelaya, aunque contiene varios condicionamientos
rechazados por la resistencia antigolpista, como la amnistía para
los represores y la formación de un gobierno de conciliación.
Sin embargo, poco antes de la llegada de la delegación, el
canciller del gobierno de facto, Carlos López, rechazó de manera
tajante el regreso de Zelaya, lo cual aleja cualquier posibilidad de
una salida negociada al problema.
La misión se reunirá aquí con el grupo que participó en Costa
Rica en el proceso de mediación, así como con la Corte Suprema de
Justicia, el Congreso y la Fiscalía, instancias que apoyaron la
asonada.
También se entrevistará con organizaciones de la sociedad civil
opuestas al golpe, candidatos presidenciales, empresarios,
trabajadores y miembros de las iglesias católica y evangélica.
Para el diputado del Partido de Unificación Democrática Marvin
Ponce la misión de cancilleres es uno de los últimos intentos
diplomáticos de lograr que el régimen de Micheletti deje el poder.
Además de Insulza participan en la misión los ministros de
relaciones exteriores de Argentina, Canadá, Costa Rica, Jamaica,
Panamá, México y República Dominicana.
Previo a la llegada de los cancilleres el canal de televisión 36
y la Radio Globo, opuestas a la dictadura, sufrieron atentados que
interrumpieron las transmisiones.