A propósito de Afganistán

Podría ser el Vietnam de Obama, asegura The New York Times

El presidente Obama aún no había tomado posesión, y ya sus seguidores estaban esculpiendo su imagen en el Monte Rushmore como si fuese otro Abraham Lincoln u otra encarnación de Franklin D. Roosevelt.

¿Pero, si sus seguidores se han equivocado de precedente histórico? ¿Y si el destino de Obama es convertirse en otro Lyndon B. Johnson?

Las analogías históricas son siempre demasiado simplistas y fatalmente fallidas, ya que cada presidente es singular. Pero el modelo de Johnson —un presidente que aspiraba a crear un nuevo Estados Unidos internamente, mientras luchaba una guerra perdida en el exterior— es el que persigue a la Casa Blanca de Obama, mientras trata de salvar a Afganistán en medio de un programa doméstico expansivo.

Al igual que el presidente Johnson creía que no le quedaba más remedio que luchar en Vietnam para contener el comunismo, el presidente Obama declaró a Afganistán, la semana pasada, como un baluarte contra el terrorismo internacional. "Esto no es una guerra que preferimos", le dijo a los Veteranos de Guerras Extranjeras en su convención en Phoenix. "Esta es una guerra de necesidad. Los que atacaron a Estados Unidos el 9 / 11 están conspirando para hacerlo nuevamente. Si no se controla la insurgencia talibán, gozará de un refugio más grande que el que disfrutaba cuando aquel complot de Al Qaeda".

Sin embargo, después de casi ocho años, el apoyo del pueblo estadounidense para la guerra en Afganistán ha decaído dramáticamente. La semana pasada,The New York Times y CBS News publicaron una encuesta que muestra que el apoyo popular está ahora por debajo del 50%.

Este desencanto se ve reflejado en Washington, donde los liberales del Congreso se quejan con más énfasis de la guerra de Afganistán y los periódicos publican muchas columnas que cuestionan la participación de Estados Unidos. La portada del último ejemplar de The Economist, por ejemplo, está titulada Afganistán: la creciente amenaza del fracaso.

El teniente coronel Douglas A. Ollivant, un oficial retirado del ejército, quien trabajó en Iraq para el Consejo de Seguridad Nacional de los Estados Unidos, durante la presidencia de George W. Bush y después para el presidente Obama, dijo que Afganistán puede ser "en varios órdenes de magnitud" más duro. No tiene nada de la infraestructura, la educación y los recursos naturales de Iraq, señaló, y tampoco tiene un liderazgo político con objetivos tan afines a los del liderazgo de Estados Unidos.

"Estamos en un lugar donde no tenemos buenas opciones y contra eso todos luchamos", dijo el coronel Ollivant. "Aguantar parece ser un proyecto de diez años y no estoy seguro de que tenemos el capital político o financiero para hacer eso. Sin embargo, el costo de una retirada parece terriblemente alto también. Así que tenemos al lobo por la oreja."

Y como Lyndon B. Johnson descubrió, el lobo tiene los colmillos afilados. (Publicado en The New York Times. Resumen de CubaDebate)

 

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