Erick
Fornaris, considerado el más versátil de nuestros clavadistas,
guardó la trusa en cuanto terminaron los Juegos Olímpicos de
Beijing´ 08. Ello, unido a sucesos posteriores, disparó el interés
periodístico hacia dos preguntas...
¿Le sorprendió la medalla de bronce ganada, semanas atrás, en los
Campeonatos Mundiales de Roma, por sus compatriotas José Antonio
Guerra y Jeinkler Aguirre, en el sincronizado de plataforma?
Fornaris compitió a lo largo de su carrera en los tres eventos
individuales (trampolín de un metro, de tres, plataforma), y en los
dos últimos integró muy exitosos dúos con Jorge Betancourt y el
propio Guerra, lo cual dejaba sobre el tapete una segunda
curiosidad: ¿Ese éxito sacaría a relucir algún celo...?
"Yo esperaba esa medalla. Tengo mucha confianza en ellos,
fundamentalmente en Guerra, que es mi hermano, un clavadista
extraordinario. Jeinkler es habilidoso, coordinado, y competitivo
desde niño", indicó.
Entonces siguió a la carga, y a la vez que nos ilustró también
despejó la segunda duda (ya usted sabe cuál es...):
"Fue el mejor del país en todas las categorías,
independientemente de que se estancó un poquito en los juveniles.
Siempre me cayó bien, desde el inicio; se acercaba a los más
veteranos, nos hacía preguntas. Hubo un momento en que me di cuenta
de que mi relevo estaba consolidado", agregó.
Y se retiró (hoy tiene 30 años de edad), poniendo así el punto
final a una larga y exitosa carrera, en la cual se incluye el mejor
resultado de cubanos en Juegos Olímpicos (compitió en tres): cuarto,
junto a Betancourt, en el sincronizado de plataforma en Atenas´ 04.
"Podía haber llegado a Londres´ 12: no tenía lesiones, y estaba
realizando los clavados más complicados. Pero el deporte no es para
toda la vida, hay que saber qué se va a hacer cuando se pare. Yo
sentí también la necesidad de estar con mi familia, mi niño, de
cuatro años, mi esposa, mi papá y mi mamá."
Ahora tiene un grupo de bachata, Doble Talento ("ya grabamos un
disco"), en el cual canta, es el director, y trata de vencer lo que
considera el difícil engranaje de conseguir una audición.
Pero el ritmo con el que cerró no fue de bachata...
"Ver a mi deporte haciendo cosas buenas, como en Roma, me
enorgullece", indicó, con lo cual confirmó que... ¡no es celoso!