El
más auténtico representante de la sandunga y el sabor criollo en la
música popular cubana del siglo XX mantiene intacta su vigencia. En
ocasión del aniversario 90 de su natalicio (Santa Isabel de las
Lajas, 24 de agosto de 1919) a Beny Moré se le rinde tributo no solo
en Cuba sino en el resto de América Latina y especialmente en el
Caribe nuestro.
Grande es la importancia de su patrimonio fonográfico. Recuerdo
cómo el desaparecido Giraldo Piloto, a la sazón director de Música
de la Empresa CUBATIMPEX (primera en comercializar productos
culturales tras el triunfo revolucionario), dedicó empeños al
rescate de placas con grabaciones del Beny que estaban en malas
condiciones de conservación y que se pudieron restaurar. Gracias al
apoyo del actor Antonio Hernández, quien se desempeñaba como
director de Radio Progreso, en ellas se pudieron hallar
interpretaciones suyas que no fueron incluidas en discos,
constituyeron sorpresas y enriquecieron el catálogo de la EGREM.
Durante el desarrollo del XIV Festival Internacional de Música
Popular Beny Moré —celebrado en Lajas y Cienfuegos—, por un colega
de ese país, tuvimos la primera referencia de que en Panamá el
locutor Fernando Guillén, conservaba en cintas magnetofónicas y buen
nivel de sonido, las grabaciones de las actuaciones y ensayos de la
Banda Gigante cantando el Beny y Johnny (Motete) Palm, que fue el
vocalista istmeño que lo acompañó en los últimos carnavales en los
que actuó en ese país, en febrero de 1958.
Después, llegó la confirmación con el envío del licenciado J.
Plinio Cogle Quintero de una publicación ilustrada con fotos que
Guillén tributara al lajero, titulada Así era Beny Moré.
El Bárbaro del Ritmo, así como interesantes datos acerca de cómo
lo quieren en ese hermano país, desde su primer viaje en 1947.
También se resaltan las tres obras de autores panameños que grabó:
La cocaleca, tamborera de Víctor Cavalli: Que te parece
Cholito, cumbia de Ulpiano (Sombre) Herrera; y el bolero Por
ser como tú eres, de José (Tololo) Slater Badan, cuando éste
vivía en La Habana (1950).