Ocho innovaciones cubanas han obtenido la Medalla de Oro de la
Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI) desde que
por primera vez, en 1989, fue galardonada la vacuna Va-Mengoc-BC,
insignia de la ciencia nacional.
El medicamento marcó el quehacer científico del país por ser el
primero y único efectivo en el mundo contra el meningococo del grupo
B, una afección que se caracteriza por su alta letalidad y evolución
en brotes, según especialistas de la Oficina Cubana de Propiedad
Industrial (OCPI).
Solo siete años después, en 1996, logró una distinción similar el
PPG o Ateromixol, que actúa como agente hipolipemiante, para
pacientes con hipercolesterolemia tipo II, uno de los principales
factores de riesgo de la ateroesclerosis y sus secuelas.
En 2000, correspondió al Biocida, un medicamento efectivo contra
hongos y bacterias de alto espectro, que destruye cepas resistentes
a un gran número de antibióticos. En 2002 lo ganó el Anticuerpo
Monoclonal humanizado h-R3 para el tratamiento terapéutico del
cáncer avanzado.
Una condecoración parecida recibió ese mismo año el Stabilak,
generador de una acción bactericida para retardar el proceso de
acidificación de la leche después del ordeño y expuesta a
temperatura ambiente de hasta 34 grados centígrados.
OMPI entregó su máxima distinción en 2005 a la vacuna cubana
contra la bacteria Haemophilus influenza tipo B, primera del mundo a
partir de antígenos sintéticos. Dos años más tarde, la alcanzaron un
equipo y método para el diagnóstico rápido microbiológico y el
surfactante pulmonar porcino SURFACEN.
También en 2007 y por el uso efectivo de su Sistema de Propiedad
Intelectual, la Corporación Cuba Ron S.A. consiguió el trofeo de la
OMPI, un organismo especializado de la ONU surgido en 1967.