Blanca
Felipe se ha venido destacando en los últimos lustros como una
interesante dramaturga. Su labor de muchos años en el grupo Los
Cuenteros, que dirige el incansable Félix Dardo, le ha permitido un
conocimiento a la vez profundo y dinámico del lenguaje de los
títeres y sus posibilidades dramáticas. Con Rogelio y Juliana
logró una versión fiel y muy criolla de la más clásica historia de
amor.
Ahora Blanca asume el universalmente conocido mito o arquetipo de
los personajes de La Cenicienta y dota a su obra de un signo
de admiración y un reclamo que parecen graficar la voluntad
transgresora y contemporánea del texto y la puesta en escena. En
¡Cenicientaaaa!!!, montaje de Teatro La Proa dirigido por
Arneldy Cejas, es el zapato de la protagonista quien asume y
reacomoda la historia. El nuevo argumento contiene los elementos
fundamentales de la estructura original, pero dinamitando sus bases
conceptuales y proponiendo una mirada desde los valores de hoy.
Además, la entrada límpida del juego entre el zapato animado y los
enriquecidos protagonistas del cuento proporciona excelentes
momentos para desplegar el contrapunto de las figuras y propiciar
una envidiable dinámica titiritera.
Cejas propone un ámbito escénico selectivo y agradable. El diseño
de los muñecos hace convivir la gracia y la belleza con la eficacia
que facilita el desempeño de los personajes. Los actores manipulan
sin trucos ante el espectador de todas las edades y con entrenada
naturalidad entran y salen del retablo. La función de domingo —que
pude ver en la acogedora sala Teatro de la Orden Tercera, en La
habana Vieja— estableció una formidable comunicación con el público,
sin necesidad de acudir a la ñoñería o a la falsa participación que
suele darse en muchos espectáculos dirigidos especialmente a los
niños.
La selección de los objetos, el uso de la música original, que
firman Denis Esteban Rodríguez y Aliesky Pérez, revelan precisión y
sabiduría. Debo confesar que me pareció menos sobria y expresiva, a
nivel de imagen, la mariposa que vuela en la resolución de la
renovada historia.
Tanto Kenia Rodríguez como Erduyn Maza derrochan energía, ritmo y
un sentido casi coreográfico en la manipulación de un buen número de
roles. Vale aclarar que en este caso lo exacto no se roza con lo
mecánico. Los dos son rápidos, diestros, versátiles, pero cada
situación y personaje encuentran la necesaria pasión, el matiz
correspondiente. Sobresalen también en el trabajo de voces,
especialmente Kenia.
¡Cenicientaaaa!!! es mucho más que una versión de uno de los
cuentos infantiles más conocidos de la historia. Blanca Felipe y el
grupo Teatro La Proa consiguen una lectura actual a partir de las
esencias y no de las señales exteriores; retoman una historia de
siempre para un público de niños que crece en circunstancias muy
peculiares y complejas. Entretener sin subestimar; mostrar
sugiriendo, parecen ser unas de las divisas básicas de este
formidable espectáculo.