.— Nunca antes médicos
guatemaltecos formados en Cuba celebraron su graduación oficial en
su tierra natal hasta hoy, cuando 62 de ellos recibieron sus
títulos.
En ceremonia de fuerte simbolismo, los jóvenes con promedio de
edad de 25 años son oficialmente desde este sábado profesionales de
esa rama, al culminar seis años de un aprendizaje iniciado en la
Escuela Latinoamericana de Medicina (ELAM) de La Habana.
Los postreros seis meses de la carrera de esta quinta promoción
de guatemaltecos en la ELAM (curso 2003-2009) trascurrieron en
varios departamentos de este país, bajo la tutela de integrantes de
la brigada médica cubana, sus últimos profesores.
La mayoría estuvo en los lugares más remotos de la geografía
nacional y en total los ahora egresados hicieron dos rotaciones en
las especialidades de medicina general e integral.
La decana de la facultad de medicina de Cuba en Guatemala,
doctora Madeleine García, también explicó cómo por primera vez los
estudiantes de la ELAM concluyen estudios en sus naciones de origen
donde haya facultativos colaboradores de la Isla.
Un anfiteatro en el municipio de Mixco, en la periferia
capitalina, fue prácticamente repletado mayoritariamente por
familiares de los graduados, varios de los cuales expresaron sus
opiniones a Prensa Latina.
Sin excepción, mostraron agradecimiento a las autoridades
cubanas, pero sobre todo al líder de la Revolución, Fidel Castro,
por la oportunidad brindada a hijos, hermanos, nietos, sobrinos o
primos.
De otra manera fuera imposible que mi hija fuera médica , señaló
la madre de la egresada Gloria Surec Guantá, cuyos apellidos denotan
su origen indígena que es decir humilde- por ambos troncos, materno
y paterno.
Ernesto, hermano de Melina Ruano, ofreció un criterio aún más
amplio, al afirmar que lo más importante de esta ayuda es cómo ahora
ella irá a salvar vidas a las comunidades donde un privado no acude
porque no recibirá la alta remuneración monetaria a la cual está
acostumbrado.
Allí tampoco van porque representa un gran sacrificio personal,
una cualidad que la medicina cubana inculca a los estudiantes como
principio, y el ejemplo de ello lo dan quienes van de la Isla de la
Libertad a cooperar en otros países , agregó.
Amplificada fue esa opinión por Víctor Orellana, padre de Byron,
seleccionado para dirigirse a la audiencia en nombre de todos los
familiares, en uno de los momentos más emotivos del acto.
Cuba dijo- los recibió y les brindó su cariño sin pedir nada a
cambio , palabras acogidas con fuertes aplausos, prolongados todavía
más al mencionar la grandeza de Fidel Castro como artífice de la
creación de la ELAM.
Canciones de contenido social fueron interpretadas en la
ceremonia por varios de los propios nuevos galenos, aquellas con las
cuales matizaban sus veladas inolvidables, según mencionaron- en la
escuela latinoamericana, junto a alumnos de múltiples orígenes.
También estuvo presente el recuerdo de Ernesto Che Guevara, el
médico argentino convertido en guerrillero argentino-cubano.
Una de sus sentencias sobre esta profesión presidió la ceremonia:
Vale más la vida de un solo hombre que toda la riqueza del hombre
más rico de la Tierra.