La ceremonia del cañonazo del Castillo de San Pedro de la Roca,
ubicado a la entrada de la bahía de Santiago de Cuba, volvió a ser
uno de los principales atractivos en ese balcón del Caribe.
Un desperfecto técnico de la cureña, base donde descansa el
cañón, impidió durante algún tiempo a los visitantes a la otrora
fortaleza colonial disfrutar de ese espectáculo, que ocurre cuando
el sol se oculta en el mar.
Raquel Blanco, directora del Museo San Pedro de la Roca, dijo a
la AIN que nuevamente jóvenes vestidos con el uniforme usado por el
Ejército Libertador de Cuba, se encargan de la ceremonia y dan la
voz de Fuego cada atardecer.
Conocido por algunos como El cañonazo mambí, rinde tributo a los
patriotas que guardaron prisión en ese recinto en siglo XIX, entre
ellos Bartolomé Masó, Mayía Rodríguez, Flor Crombet, Pedro Agustín
Pérez, Ramón Leocadio Bonachea y Dominga Moncada.
La impresionante otrora fortaleza militar constituye un exponente
excepcional de los valores de la arquitectura renacentista y
medieval de los siglos XVII y XVIII en el Caribe y se inserta en el
Sitio Histórico declarado por la UNESCO Patrimonio de la Humanidad.
Tomó el nombre del gobernador de Santiago de Cuba que mandó a
construir el Castillo del Morro en 1638, bajo la pupila del
arquitecto italiano Juan Bautista Antonelli.
Al Doctor Francisco Prat Puig se debió el rescate y restauración
de la fortificación, donde radica el museo que cuenta la historia
del corso y la piratería.
Esa fortaleza fue testigo del bloqueo naval de Estados Unidos en
la batalla naval que puso fin a la guerra
hispano-cubano-norteamericana, en 1898, y donde la flota española
dirigida por el Almirante Pascual Cervera enfrentó con arrojo el
fuego enemigo al decidir salir del puerto.
Gracias a las gestiones de la Oficina del Conservador de la
Ciudad los visitantes al Castillo del Morro de Santiago de Cuba
pueden disfrutar nuevamente de la ceremonia del cañonazo, uno de los
principales atractivos para nacionales y foráneos en ese histórico
sitio con mirada al mar Caribe.