No
caben dudas de que es un arte que apasiona a los cubanos. ¡Llegó el
circo! Y la carpa Trompoloco de 5ta. Avenida y 112 se llenó de
cientos de espectadores. Bajo los auspicios del Circo Nacional de
Cuba, la gala inaugural de Circuba 09, desde su apertura, maravilló
por la calidad de un espectáculo, que destacó también por la
agradable concepción y el balance del programa, dirigido
artísticamente por José Ramón Rizo.
En una función que fue creciendo a medida que transcurrió el
tiempo (casi tres horas), y ganando en agilidad, una de las más
fuertes ovaciones de la noche las compartieron el dúo de acrobacia
de fuerza Los Fernández —un número de alto valor estético, en el que
se dan la mano a la perfección, originalidad, virtuosismo y
estética—, los acróbatas en báscula de Compañía Havana, y el dúo
Reyfel —acrobacia en icario—. Los dos jóvenes artistas con agilidad,
ligereza y fuerza, unida a una limpieza de movimientos, arrancaron
fuertes aplausos de un público que sabe reconocer la calidad. Un
toque de música-alegría-risa regaló a la gala el excéntrico musical
Bebucho (México), Premio de la Popularidad en el Circuba 08, con su
simpático quehacer escénico.
Otro tanto de virtuosismo aportó a la calurosa noche de verano la
contorsionista Digna, también cubana, quien conoce las certeras
palabras del cuerpo y dota a su trabajo de una singular plasticidad.
Por la plataforma pasaron también, dejando una estela de asombro y
buen gusto, el dúo de patinadores denominado Constelación, la
compañía Sol Cuba, así como el trapecio volante (estilo coreano) de
la Compañía Havana. En lo alto, cuatro mujeres y cuatro hombres,
hicieron arte del bueno, ejecutando con maestría los difíciles
movimientos, demostrando valor, pericia y dominio técnico en un
número de mucha complejidad. Pero, como nada es perfecto, el doble
holandés no se llegó a concretar en la hora cero, porque una de las
chicas no pudo sostenerse, luego del doble salto mortal en el aire,
y cayó a la malla (¡cosas del arte circense!). Desliz que será
saldado en los próximos días. Madera tienen los muchachos y
muchachas del trapecio¼
Los jóvenes malabaristas, integrantes del grupo Eclipse,
impactaron al auditorio, mientras que el dúo de equilibrio en percha
giratoria Devoción, pese a su juventud, anotó otro punto al
espectáculo inaugural con ese toque de fuerza, elegancia y
actuación.
Durante parte del tiempo, amenizaron con el arte de hacer reir,
con mayor y menor fuerza en la originalidad de sus gags, los payasos
Pepitín y Robertico —los más acertados-simpáticos de la noche—, así
como Pedrín/Cantaleta, y Cuquy/Nesti.
Una orquesta en bastante buena forma —hay que subrayar la
reaparición de ella en el circo— dirigida por el maestro Luis
Fernández (Bombillo), así como el cuerpo de baile del Circuba, con
coreografía de Fernando Valdés —que a pesar del esfuerzo de los
jóvenes integrantes, esperemos que se acoplen y "suelten" más con el
paso de los días—, un programa dinámico —sin "baches"—, y repleto de
jóvenes valores que demuestran la continuidad del circo cubano,
constituyeron características visibles en este comienzo.