La
costumbre de ir a Varadero en estos meses de verano es para los
matanceros un propósito invariable. No pocos, sin embargo, escogen
quedarse más cerca de sus casas para gozar de los privilegios de
otras muchas playas nacidas a lo largo del litoral norte.
Los
yumurinos viven orgullosos de las mansas aguas de su bahía y de los
muchos vericuetos que sirven de piscinas naturales. Ir a disfrutar
de las bondades y atributos de las playas es, sin duda, la opción
más popular en las "ferias" veraniegas.
En estos días se atestan de bañistas las márgenes de la rada
conocidas como La Caridad, Los Pinitos, Allende, Buey Vaca, El
Mamey. Es normal ver las largas hileras de jóvenes en dirección al
punto más cercano de la bahía que ofrezca el privilegiado resquicio
para darse un chapuzón.
Para las hermanas Juliana y Gabriela, pioneras que residen en la
parte más céntrica de la ciudad, no hay mejor sitio que la playita
El Tenis, un pedazo de la bahía salvada a pesar de la aparición del
ineludible viaducto, y al cual se puede acceder sin contratiempos
desde cualquier rincón de la pequeña urbe.
La
playita El Tenis es lugar preferido para muchas familias matanceras.
Se ven contentas a simple vista mientras juegan con la arena y
entran al agua. Norma Hernández, la madre de las niñas, asegura que
al menos un par de días a la semana acompaña a sus hijas a este
lugar. "Este es un sitio cercano a la casa y muy acogedor. Venimos
básicamente en horas bien tempranas de la mañana o ya caída la
tarde, cuando hay mayor tranquilidad y se fue el sol abrasador. Esta
vez ubicaron mayor cantidad de sombrillas de guano y ello posibilita
guarecerse mejor".
Agrega que hay diversas ofertas como bicicletas acuáticas y botes
y que el servicio gastronómico es bueno, aunque asegura que pudiera
mejorarse. "Aquí se pasa bien. Es un lugar céntrico y seguro, sobre
todo para los niños pequeños".
La camagüeyana Elsa Campaneoni, maestra de primaria y de visita
por vez primera en la capital matancera, admitió que esta playita es
como un oasis. "Algo así es apetecido en otros muchos lugares del
país. Mi familia y yo nos sentimos de maravillas y pensamos volver
antes de regresar a casa", dijo.
La impresión de varios jóvenes es que hay aceptación, aunque no
siempre el suministro es estable y la oferta variada. Los precios
deberían ser más módicos; los estudiantes son quienes más lo
sienten, comentó Raúl Sánchez, de Informática.
En opinión de Luis Hoyos, quien suele venir con su familia casi
todos los días, se trata de un lugar apacible, que se pone bueno de
verdad al caer la tarde y que mucha gente prefiere por estar situado
en una zona urbana.
Luis reconoció el esfuerzo de las autoridades por implementar
iniciativas en beneficio de los veraneantes, y que consisten en más
opciones gastronómicas y otras para el enriquecimiento espiritual de
la gente. No puede verse el jolgorio asociado exclusivamente al sol
y la playa, aceptó. "Para pasarla bien no hay necesariamente que
hacerlo con bebidas alcohólicas".
Así es el verano en las playas de Matanzas. Los hay que se
desquician con el balneario de Varadero, otros eligen las grietas
bendecidas por la mano de la naturaleza a lo largo de la costa, y
una buena parte, como las niñas Juliana y Gabriela, se deleitan con
las bondades de la playita El Tenis, el único pedazo de la bahía
que, como algo sagrado, el viaducto dejó a salvo en su porción sur.