Enseñanzas de la previa

Ortelio González Martínez

MORÓN, Ciego de Ávila.— Mientras miles de jóvenes en todo el país disfrutan el verano en playas, ríos, campismos... otros, como los de mi historia, acaban de concluir las cinco semanas de preparación militar técnica de los nuevos soldados incorporados al Servicio Militar Activo para prestar servicio en unidades de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR), y forman parte de la nueva hornada de defensores del país ante cualquier posible agresión.

Foto del autorAcciones del soldado como explorador.

Es el cambio de la vida civil a la militar de muchachos —y muchachas— con sueños y proyectos; los hombres del mañana que hoy juran defender la Patria, y aprenden en condiciones cercanas a la vida en campaña, al combate real en el teatro de operaciones militares.

En un centro de preparación básica, perteneciente a la Región Militar de Ciego de Ávila, los nuevos soldados concluyeron el concentrado de clases, ejercicios y entrenamientos rigurosos, y ahora pasarán a formar parte de las unidades del Ejército Central.

Preparación política, táctica, tiro con armas de infantería, reglamento militar y ejército enemigo, son algunas de las asignaturas que reciben por parte de avezados especialistas en la materia.

Cada uno tiene algo que contar, aprendido en "estos días más intensos de nuestras vidas", coinciden varios. Y es que las actividades comienzan a las 5 y 40 de la mañana y se extienden hasta las 21:40 de la noche, hora de descanso.

Es entonces, cuando revolotean en la mente de cada uno las acciones individuales del soldado ante determinada situación táctica, cómo ocupar una posición de fuego, el desplazamiento en el terreno, el visor Vilma para hacer más efectivo el tiro con el fusil AKM, el lanzamiento de granadas...

Todos estos temas los repasa la soldado Marianny Chávez Camejo, quien integra las filas del Servicio Militar Voluntario Femenino. "Aquí lo más difícil para mí, comenta, fue el desplazamiento arrastra y los tres kilómetros que debemos correr en días alternos. Eso jamás lo había hecho".

Manifiesta que es la mejor oportunidad de probarse como mujer, y de iniciar el camino para ser oficial de las FAR, "algo que me gusta desde pequeña". Y dice con singular ocurrencia que quiere ser la primera oficial de las FAR de la comunidad Nelly, un humilde caserío arrimado al pueblo de Chambas.

El soldado Julio César Guizán Roque llegó a la previa luego de concluir el duodécimo grado en el Instituto Preuniversitario Vocacional de Ciencias Exactas Ignacio Agramonte, donde terminó con notas sobresalientes y, una vez concluido el servicio militar, se dedicará a los estudios de Estomatología.

"Creo muy necesaria —imprescindible, diría— que todos los jóvenes tengamos la oportunidad de aprender la mejor manera de defender las conquistas de la Revolución. No basta con los deseos. Hay que tener conocimientos para, en caso de agresión, no improvisar, y actuar con exactitud a la hora del combate".

La soldado Cheyla Brito Amador, otra de las muchachas que pasó con éxito la etapa de entrenamiento, recuerda el primer tiro con el AKM. "Lo agarré fuerte, aguanté la respiración, como me dijo mi jefe de pelotón, y di en el blanco. Para mí resultó fácil ese momento, lo difícil es cuando tengo que armarlo cumpliendo una norma de tiempo".

Al término del denominado ejercicio táctico continuo, el soldado Adolfo Pérez López recibía la calificación de excelente por parte del Primer Teniente Yoandry Núñez Isaac: "Estás listo para cumplir otras misiones", aseveró el oficial.

Y enseguida pensé en el teniente coronel Mendieta, cuando, allá por el año 1981, yo concluía la previa en una unidad del Ejército Oriental para adentrarme en el complejo mundo de la conducción de tanques. "Estás listo", dijo. "Lo que bien se aprende no se olvida".

 

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