WASHINGTON, 12 de agosto —Dos psicólogos estadounidenses, que le
vendieron tratados sobre torturas a la CIA, podrían en breve
resultar implicados en una investigación judicial, reseñó hoy el
diario The New York Times.
Jim Mitchell y Bruce Jessen olfatearon en 2002 una oportunidad de
negocios y hallaron a un buen cliente en la Agencia Central de
Inteligencia (CIA), que pagó millones de dólares por las
investigaciones.
Autoridades federales afirman que los militares retirados y
especialistas en comportamiento humano son los creadores del
polémico sistema de interrogatorio patrocinado por Washington
durante el gobierno de George W. Bush.
Sin embargo, en la actual administración y bajo la presión
crítica internacional, el programa cayó en desgracia y se espera que
en próximos días el fiscal general, Eric Holder, se pronuncie
oficialmente en su contra.
También se prevé que la oficina de ética del Departamento de
Justicia emita una declaración la próxima semana sobre la legalidad
(o no) de los métodos, y la CIA difunda el resumen de una
auto-indagación.
Mitchell explicó que luego de los ataques del 11 de septiembre en
Nueva York muchos en la Agencia y en el Buró Federal de
Investigaciones estaban entusiasmados con sus estudios y pretendían
aplicarlos a supuestos miembros de Al Qaeda.
Los dividendos pagados por la CIA para adquirir los manuscritos
sobre torturas permanecen clasificados, pero el Times acota que uno
de los psicólogos compró inmediatamente una casa con piscina a 800
mil dólares.
Ambos profesionales, ahora bajo escrutinio judicial, recomendaban
desnudar a los detenidos, asustarlos con perros, privarlos del sueño
con música estridente, y sumergir sus cabezas en agua sucia, entre
otras variantes de intimidación.