BERLÍN. — A partir del primero de enero del 2010, nadie podrá
arrancar en falso sin ser definitivamente eliminado de la
competencia, acordó este miércoles en su sesión matutina (madrugada
en el continente americano), el Congreso de la Asociación
Internacional de Federaciones de Atletismo (IAAF, siglas en inglés).
El 47 Congreso, que sesionará hasta este jueves en la capital
alemana en vísperas del XII Campeonato Mundial que comienza el
sábado, cambió por votación de 97 a favor y 55 en contra, con seis
abstenciones, la actual regla que solo descalifica al infractor de
una segunda salida en falso, cuya vigencia será hasta finales del
presente 2009.
Pero desde la implantación de esta última, en el año 2003,
comenzó a traer problemas, pues algunos atletas con picardía
cometían deliberadamente la primera salida en falso para presionar
sicológicamente al resto de los competidores.
El Consejo de la IAAF pensaba recomendar el actual cambio desde
el Congreso del 2005, pero no lo llevó a votación en ese, ni en el
de Osaka 2007, por no tener segura la mayoría de votos de los
delegados. Para esta ocasión la fruta estaba madura y muchas figuras
del deporte habían manifestado públicamente y por adelantado su
aceptación, entre ellas Alberto Juantorena, presidente de la
Federación Cubana.
El senegalés Lamine Diack, presidente de la IAAF, defendió la
aplicación de la nueva regla argumentando que en el 2010 no había
grandes competencias, como Campeonato Mundial o Juegos Olímpicos,
por lo que era un año ideal como etapa de adaptación antes de la
cita planetaria de Daegu 2011 y del certamen bajo los cinco aros
correspondiente a Londres 2012. A quienes dudaron sobre la capacidad
de adaptarse por parte de algunos bólidos establecidos, recordó que
en las universidades estadounidenses se aplica esa norma hace unos
30 años.
Se considera una salida en falso cuando el atleta se mueve de su
posición de salida en menos de una décima de segundo tras el disparo
del juez, lo cual es detectado por un dispositivo que llega hasta
los bloques de arrancada.
El cerebro humano no puede escuchar y procesar una información en
menos de una décima de segundo, según estudios al respecto.