De Harlem a La Habana, Lumidee

PEDRO DE LA HOZ
pedro.hg@granma.cip.cu

Es muy probable que a su paso la semana anterior por las calles de La Habana, seguida por cámaras y luces, alguien la haya confundido con una cubanita más tratando de abrirse camino entre las novedades del hip hop insular. Pero ella venía de Estados Unidos ya con cierta nombradía. Al descubrirla, uno de los corresponsales de Associated Press, of course, tenía que hacer congruente la anécdota con los tópicos del mercado de la información para el que tributa. Por eso escribió: "Hace rato que pasó la medianoche y la rapera neoyorquina Lumidee se contonea por una acera destruida a pesar de sus zapatos de tacón increíblemente altos, al tiempo que mueve los labios de acuerdo con la letra de su canción para las cámaras que graban un video musical. Hasta que un paso en falso en la agrietada y dispareja acera la hace tropezar".

Pero Lumidee estaba en otra dimensión. El propio cronista reflejó las palabras de la artista cuando comentó cómo se sentía antes de venir: "No sabes cómo será, como si la gente no te quisiera aquí y le caerías mal". Y la impresión posterior: "Pero los cubanos parecen felices y relajados". Para rematar con un juicio de valor: "Creo que todos deberían verla, ver Cuba. (...) "Todos los estadounidenses merecen venir, también".

Con sus declaraciones, Lumidee rompía lanzas contra un atavismo derivado del tratamiento agresivo y hostil que once administraciones norteamericanas han dispensado a Cuba desde 1959: la creencia de que la isla está demonizada. Y al mismo tiempo apostaba por el derecho de los ciudadanos de su país a viajar libremente a Cuba.

No hace ni cuatro meses que la red US Cuba Cultural Exchange envió una carta al presidente Barack Obama en la que solicitaban medidas que "permitieran un franco flujo de arte, cultura, información y debates, así como los viajes de artistas, trabajadores y profesionales de la cultura, y aficionados a las artes entre los dos países".

El mensaje, firmado entre otros por los músicos Herbie Hancock, Carlos Santana y Bonnie Raitt, el crítico Ned Sublette, el poeta Amiri Baraka y los actores Danny Glover y Harry Belafonte, instaba al mandatario a "abrir un diálogo respetuoso con el gobierno y el pueblo de Cuba, de acuerdo a los protocolos establecidos y apoyados por las comunidades de naciones; y poner fin a la prohibición de viajes que impide a los ciudadanos de Estados Unidos visitar Cuba".

Volviendo a la estancia de Lumidee en la capital de la isla, esta cumplió con un doble sueño: viajar a un destino prohibido para la inmensa mayoría de sus compatriotas y grabar un video clip que debe marcar un punto de giro en su corta pero intensa carrera.

Cuando la cantante, nacida en Harlem hace 25 años, irrumpió en el mercado discográfico con Never leave you (2003, tema proa del álbum Casi famosa), se montó en la cresta de la ola de la popularidad, pero la crítica coincidió en atribuir un triunfo fácil basado en un rapeado no muy imaginativo que tenía sin embargo como punto fuerte la incandescencia del ryhtm & blues a sus espaldas.

En pocos años se ha beneficiado de sus colaboraciones con Whitney Houston, NORE y Pitbull. Con este último rapero se coló, a base del tema Crazy, en las listas de éxito de Alemania, Austria y Gran Bretaña en el 2007.

Pero ahora con el video que grabó en La Habana, Kandi, del iraní Arash Labaf (Teherán, 1977, autor del tema que apoyó a la selección de su país en el Mundial de Fútbol 2006), Lumidee aspira a una autenticidad musical sin abandonar el fuego que impregna en sus interpretaciones.

La empatía entre ambos surgió cuando el año pasado Arash invitó a la newyorican a grabar I Like you. El cantante y compositor persa dijo entonces: "Su sentido del ritmo es fenomenal, su proyección latina tiene que ver con mi música".

 

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