Es muy probable que a su paso la semana anterior por las calles
de La Habana, seguida por cámaras y luces, alguien la haya
confundido con una cubanita más tratando de abrirse camino entre las
novedades del hip hop insular. Pero ella venía de Estados Unidos ya
con cierta nombradía. Al descubrirla, uno de los corresponsales de
Associated Press, of course, tenía que hacer congruente la anécdota
con los tópicos del mercado de la información para el que tributa.
Por eso escribió: "Hace rato que pasó la medianoche y la rapera
neoyorquina Lumidee se contonea por una acera destruida a pesar de
sus zapatos de tacón increíblemente altos, al tiempo que mueve los
labios de acuerdo con la letra de su canción para las cámaras que
graban un video musical. Hasta que un paso en falso en la agrietada
y dispareja acera la hace tropezar".
Pero Lumidee estaba en otra dimensión. El propio cronista reflejó
las palabras de la artista cuando comentó cómo se sentía antes de
venir: "No sabes cómo será, como si la gente no te quisiera aquí y
le caerías mal". Y la impresión posterior: "Pero los cubanos parecen
felices y relajados". Para rematar con un juicio de valor: "Creo que
todos deberían verla, ver Cuba. (...) "Todos los estadounidenses
merecen venir, también".
Con sus declaraciones, Lumidee rompía lanzas contra un atavismo
derivado del tratamiento agresivo y hostil que once administraciones
norteamericanas han dispensado a Cuba desde 1959: la creencia de que
la isla está demonizada. Y al mismo tiempo apostaba por el derecho
de los ciudadanos de su país a viajar libremente a Cuba.
No hace ni cuatro meses que la red US Cuba Cultural Exchange
envió una carta al presidente Barack Obama en la que solicitaban
medidas que "permitieran un franco flujo de arte, cultura,
información y debates, así como los viajes de artistas, trabajadores
y profesionales de la cultura, y aficionados a las artes entre los
dos países".
El mensaje, firmado entre otros por los músicos Herbie Hancock,
Carlos Santana y Bonnie Raitt, el crítico Ned Sublette, el poeta
Amiri Baraka y los actores Danny Glover y Harry Belafonte, instaba
al mandatario a "abrir un diálogo respetuoso con el gobierno y el
pueblo de Cuba, de acuerdo a los protocolos establecidos y apoyados
por las comunidades de naciones; y poner fin a la prohibición de
viajes que impide a los ciudadanos de Estados Unidos visitar Cuba".
Volviendo a la estancia de Lumidee en la capital de la isla, esta
cumplió con un doble sueño: viajar a un destino prohibido para la
inmensa mayoría de sus compatriotas y grabar un video clip que debe
marcar un punto de giro en su corta pero intensa carrera.
Cuando la cantante, nacida en Harlem hace 25 años, irrumpió en el
mercado discográfico con Never leave you (2003, tema proa del
álbum Casi famosa), se montó en la cresta de la ola de la
popularidad, pero la crítica coincidió en atribuir un triunfo fácil
basado en un rapeado no muy imaginativo que tenía sin embargo como
punto fuerte la incandescencia del ryhtm & blues a sus
espaldas.
En pocos años se ha beneficiado de sus colaboraciones con Whitney
Houston, NORE y Pitbull. Con este último rapero se coló, a base del
tema Crazy, en las listas de éxito de Alemania, Austria y
Gran Bretaña en el 2007.
Pero ahora con el video que grabó en La Habana, Kandi, del
iraní Arash Labaf (Teherán, 1977, autor del tema que apoyó a la
selección de su país en el Mundial de Fútbol 2006), Lumidee aspira a
una autenticidad musical sin abandonar el fuego que impregna en sus
interpretaciones.
La empatía entre ambos surgió cuando el año pasado Arash invitó a
la newyorican a grabar I Like you. El cantante y
compositor persa dijo entonces: "Su sentido del ritmo es fenomenal,
su proyección latina tiene que ver con mi música".