Roberto Aguilar Reyes

Cuando la muerte no intimida

Raquel Marrero Yanes

Hace quince veranos el terror dañó la alegría familiar, en casa del teniente de navío Roberto Aguilar Reyes, asesinado por el criminal Leonel Macía González, quien luego fue recibido en Miami con honores y vive allí con total impunidad.

El joven Roberto Aguilar Reyes fue condecorado post mórtem con la Orden al Valor Antonio Maceo.

Los hechos, según declaraciones de los miembros de la tripulación, ocurren el 8 de agosto de 1994, en Mariel, provincia de La Habana, cuando en acto de piratería fue secuestrada una nave auxiliar de la Marina de Guerra Cubana, y el joven Aguilar fue muerto por sorpresa y a traición.

Estaba sentado en la popa. Cayó al agua mortalmente herido de bala. El asesino y secuestrador —integrante de la dotación— amenazó a los marineros y los obligó a navegar hasta el muelle La Arenera y detenerse, momento en que la lancha fue abordada por un grupo de aproximadamente 30 personas.

A pocos metros de la costa, el asesino obligó a los tres marineros a lanzarse al agua, y puso rumbo a la salida de la bahía de Mariel.

En un primer momento no se pudo recuperar el cuerpo del oficial. Tras más de 40 horas de intensa búsqueda en el mar, emergió el cadáver del teniente de navío. En su cuerpo, dos heridas: una en la cabeza y otra en el abdomen.

El pueblo lamentó la pérdida de otro hijo que dejó un historial de héroe en el cumplimiento del deber. Este fue un hecho más en la larga lista de agresiones contra la Patria desde el triunfo de la Revolución. A pesar de tantos crímenes, los cubanos no claudicamos y esperamos que algún día se salde la cuenta con los asesinos.

A 15 años de la barbarie, la familia de Roberto Aguilar Reyes reclama justicia. Para ellos, agosto es tiempo de tristes recuentos.

 

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