Aumento de la natalidad es aún insuficiente

Lourdes Pérez Navarro
lourdes.p@granma.cip.cu

En el 2008 los nacimientos en Cuba aumentaron por segundo año consecutivo: 122 569 nacidos vivos; 10 097 por encima del 2007, y 11 246 más que en el 2006, periodo que mostró el menor índice en las últimas cinco décadas. La tendencia continúa en el primer semestre del 2009: crecieron en un 8,2%.

La edad promedio para tener el primer hijo se mantiene en valores todavía jóvenes, cercanos a los 23 años.

Aun así, el país transita por una etapa caracterizada por escasos volúmenes de nacimientos que no aseguran el reemplazo poblacional, convirtiéndose esta en la principal razón del decrecimiento poblacional.

Datos publicados recientemente por la Oficina Nacional de Estadísticas (ONE), en su Anuario Estadístico del 2008, aseguran que tal cifra continúa siendo, no obstante, de las más bajas ocurridas en el archipiélago en las últimas décadas, en las que el promedio supera los 130 000 nacimientos.

En Cuba la fecundidad ha descendido sensiblemente: de una tasa global de 4,06 hijos por mujer en 1960, a apenas 1,59 al cierre del 2008. Esta, aunque baja, es algo superior a las alcanzadas en años anteriores del presente siglo. Tal nivel difiere de los 2,1 hijos por mujer requeridos para el reemplazo poblacional, que no alcanzamos desde el año 1978 y que presenta poca certeza de recuperación en los próximos años.

Con ello nuestra nación se sitúa en la actualidad entre las de más bajas tasas de fecundidad del mundo, que son a su vez los más desarrollados del planeta.

Los analistas subrayan que este proceso de descenso ha estado asociado a modificaciones importantes tanto en el nivel, como en el calendario de la fecundidad.

Así, en el año 2008 se produjeron solo el 58% del total de nacimientos ocurridos en 1960. En términos de tasas de natalidad y fecundidad el descenso es cercano al 40%. Esta significativa reducción ha tenido lugar en todos los grupos de edad, esencialmente en las más jóvenes.

En las menores de 20 años el aporte a la natalidad ha descendido desde casi un tercio de todos los nacimientos en el año 1978, a 16 de cada 100 en el 2008. Ello ha sido resultado de los esfuerzos realizados en el país por reducir los embarazos en la adolescencia.

También se observa un aumento en la edad media de la fecundidad: de alrededor de 23 años a finales de los 70, a 26 al cierre de diciembre último. Sin embargo, la edad promedio para el primer hijo se mantiene en valores todavía jóvenes, cercanos a los 23 años.

En su investigación La natalidad cubana del 2000 al 2008, la doctora María del Carmen Franco Suárez, especialista del Centro de Estudios de Población y Desarrollo de la ONE, informa que las mujeres que procrearon el pasado año se caracterizan por tener alto nivel escolar: más de la mitad poseen nivel medio superior, y el 11,7% nivel universitario. Por lo general, están unidas o acompañadas (67,9%), y el 49.2% participa en la actividad económica.

Con relación a la edad, la especialista destaca el hecho de que la fecundidad parece estar retomando un patrón de cúspide temprana, algo que en los tres primeros años del presente siglo mostró tendencia a ser dilatado. A medida que pasa el tiempo, el grupo de 20 a 24 años se impone como el que más aporta a este indicador.

Quiere esto decir —apunta— que la fecundidad cubana en los últimos años ha presentado cierto rejuvenecimiento, no obstante la tendencia al envejecimiento que ha caracterizado a nuestra población y con ello también a las mujeres en edad reproductiva.

En el plano territorial —expone el Anuario Estadístico—, los niveles de natalidad se muestran bastante homogéneos, siendo las provincias más orientales las que exhiben valores ligeramente superiores. Las tasas de nacimientos por 1000 habitantes exponen en el 2008 cifras que van desde un mínimo de 8,7 en Ciudad de La Habana, hasta un máximo de 14,0 en Guantánamo (en ambos casos cercanos al 11, que es la media nacional actual).

Aunque el descenso de la natalidad ha ocurrido en todas las provincias, en algunas ha sido más intenso. De 1970 a la actualidad, en Villa Clara, Holguín, Granma y Santiago de Cuba, ha sido superior al 68%. El menor declive relativo ha ocurrido en los territorios habaneros, pues desde la década del 70 ya presentaban los valores más bajos.

 

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