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El presidente boliviano, Evo Morales, anunció que pedirá a la Unión
de Naciones Suramericanas (UNASUR) rechazar la instalación de bases
militares extranjeras en América Latina, tras sostener un encuentro
aquí con su homólogo de Colombia, Álvaro Uribe.
Llevaremos a la reunión de UNASUR una propuesta de resolución
para que no se acepte la presencia de ningún militar extranjero
armado en la región, dijo el jefe de Estado al término del breve
conversatorio con Uribe en Palacio Quemado.
Según Morales, citado por el diario Cambio, la propuesta
boliviana será presentada por la delegación en la Cumbre del bloque
político y económico, que se realizará el 10 de agosto en Quito,
Ecuador.
Uribe dejó el palacio del gobierno de La Paz tal y como entró:
con un pálido saludo al pueblo y sin emitir un solo criterio a la
prensa allí presente sobre los temas tratados con Morales.
Colombia prevé firmar este mes una extensión a su acuerdo militar
con Estados Unidos, que incluiría el uso de siete bases de la fuerza
armada del país suramericano por parte de soldados del Estado
norteño.
El dignatario de origen aimara, recordó que en Bolivia los
extranjeros armados perseguían al movimiento campesino y que él fue
víctima de sus abusos, por lo cual considera el hecho como un una
agresión.
No aceptamos militares norteamericanos en la región porque
siempre el imperio tiene sus objetivos; permitir bases militares es
una irrupción contra la democracia, indicó.
Morales también expresó su preocupación a Uribe sobre la
situación que vive Latinoamérica, ya que siente que desde Colombia
se acusa al presidente de Venezuela, Hugo Chávez, y al de Ecuador,
Rafael Correa, como antes lo hacía Estados Unidos con el líder de la
Revolución cubana, Fidel Castro.
Manifestó, además, que en la cita de Quito el gobierno boliviano
pedirá la creación de una Escuela de Defensa y planteará
regionalizar la lucha contra el narcotráfico.
Por otra parte, el Jefe de Estado boliviano explicó que la
reunión con el presidente Uribe también fue para que el colombiano
exprese su preocupación sobre las diferencias que tiene su gobierno
con Venezuela y Ecuador.