Pese a las obsoletas tecnologías de refrigeración y el constante
flujo de mercancías, las instalaciones frigoríficas de la provincia
cubana de Granma son ejemplos en el ahorro de electricidad.
Tradicionalmente reconocidos como altos consumidores de energía,
los dos establecimientos de ese tipo, ubicados en la ciudad de
Bayamo, gastaron entre enero y julio últimos 91 megawatts/hora menos
que lo planificado, dijo a la AIN Jorge Fonseca, administrador de
estos centros.
La cifra es significativa, subrayó, si se tiene en cuenta que en
los primeros cuatro meses reportaron sobregiro, debido a la
intensiva cosecha de la papa.
Además, apuntó, desde abril pasado el plan mensual de energía es
cada vez menor, sin que esto implique una disminución del flujo de
productos.
El ingeniero Alejandro Galardi, jefe técnico, explicó que el
ajuste se hace efectivo con la paralización de la refrigeración de
las cámaras en el horario pico, y el desplazamiento de la mayor
carga de trabajo hacia la madrugada.
Destacó que fueron sustituidas todas las lámparas de 40 watts por
otras de 32, con balastros electrónicos, en tanto se hermetizaron
las viejas y defectuosas puertas de las cuatro grandes neveras de
congelación.
El ahorro será mayor en agosto, cuando instalarán modernos
congeladores en los depósitos de 700 toneladas de capacidad, y
cambiarán las aparatosas torres de condensación y evaporación por
nuevos equipos habilitados para las dos funciones simultáneas,
anunció.
Agregó que en la reducción del gasto eléctrico influye su
consideración como medidor para la estimulación al obrero, lo cual
provoca mayor rapidez en la carga y descarga de las mercancías, y
acorta el tiempo de apertura de las cámaras.