El
4 de Agosto de 1839 nació en Holguín, Oriente, el patriota Calixto
García Iñiguez, quien alcanzó el grado de Mayor General del Ejército
Libertador. Combatió en las tres guerras de independencia, y en la
de 1895 lo ascendieron al rango de Lugarteniente General de las
fuerzas cubanas, a la muerte gloriosa de Antonio Maceo.
En septiembre de 1874, habiendo acudido a la zona de Bayamo para
impedir con su presencia y rectitud que prosperasen las propuestas
de paz del jefe militar español de ese territorio, que no tenían
como base la total independencia de Cuba, fue sorprendido por tropas
militares coloniales muy superiores en numero y armamento. Rodeado y
sin posibilidad de escapatoria, el héroe prefirió darse un tiro
antes que caer en manos de sus enemigos, aunque sobrevivió.
Hecho prisionero, y en grave estado, fue conducido a Veguitas y
Manzanillo. Posteriormente lo deportaron a España en calidad de
prisionero político. Allí permaneció hasta que en 1878, tras la
firma del Pacto del Zanjón, obtuvo la libertad, y se dirigió a Nueva
York.
La participación de sus tropas en el sitio de Santiago de Cuba
fue decisiva para el desenlace de la guerra
hispano-cubana-americana. Luego de la rendición de Santiago supo ser
firme y valiente ante la soberbia y la arrogancia de los jefes
militares yanquis, que no permitieron la entrada de él al frente del
Ejército Libertador a la rendida capital de Oriente. Su histórica
carta al general Shafter culmina su lucha de treinta años por la
libertad de Cuba. Ella es símbolo de la dignidad revolucionaria de
los cubanos.