Rebasar en 14 500 toneladas las ofertas de igual fecha en el
2008, demuestra que el potencial de estos hombres y mujeres reta las
dificultades.
El doctor Adolfo Rodríguez Nodals, jefe del grupo Nacional de la
Agricultura Urbana y Suburbana declaró a Granma que tras
finalizar un nuevo recorrido (el número 45), el saldo es destacado y
alentador y demostró cuánto más se puede obtener. Ello precisa, no
obstante, que cada colectivo cumpla su parte.
Durante este chequeo a pie de cantero, diez provincias lograron
el máximo de calificación: Sancti Spíritus, Pinar del Río, Villa
Clara, Ciego de Ávila, La Habana, Las Tunas, Granma, Matanzas,
Ciudad de La Habana y Holguín. En este destacamento de vanguardia
merecen un reconocimiento especial las seis primeras porque, a la
vez, incrementaron sus ventas a la población.
El trabajo dentro del Ministerio del Interior avanza, aunque no
se catalogó de buena la situación en Quivicán y Guanajay (La
Habana); Mayarí (Holguín); Jesús Menéndez (Las Tunas); Santiago y
Songo-La Maya (Santiago de Cuba) y Guantánamo y Baracoa
(Guantánamo). A San Miguel del Padrón, en Ciudad de La Habana, le
confirieron una valoración nada afortunada: la de mal.
El director del Grupo se refirió al estado desfavorable de la
vinculación de la Agricultura Urbana con Unidades Militares, en San
Luis (Pinar del Río); Quivicán y San José de las Lajas (La Habana);
Marianao y Plaza de la Revolución (Ciudad de La Habana); Sagua de
Tánamo (Holguín), Pilón (Granma) y Guamá y Songo-La Maya (Santiago
de Cuba).
Por otra parte, el abastecimiento destinado al consumo social del
Ministerio de Educación se calificó de regular en el municipio de
Carlos Manuel de Céspedes, Camagüey. Apreciable fue el trabajo con
los Comités de Defensa de la Revolución y el aprovechamiento de los
patios. Es imprescindible, en cambio, que esta iniciativa se
fortalezca en Cueto, Songo-La Maya y Baracoa.
Las actividades con los campesinos exigen pronta mejoría en los
municipios de San Nicolás de Bari, Pedro Betancourt, Ciego de Ávila,
Baraguá, Gibara, Jobabo, Bayamo y Manuel Tames, calificados de
regular y en Artemisa y Vertientes, de mal.
La gestión productiva dentro del Ministerio del Azúcar obtuvo en
Vertientes la condición de regular. Las inversiones del cultivo
semiprotegido de ese organismo siguen atrasadas, y los integrantes
del Grupo observaron algo preocupante: en varios territorios se
encuentran almacenados los sistemas de riego, tela y estructuras
metálicas.
Tales obras no se ejecutan, según informó el doctor Rodríguez
Nodals, por falta de financiamiento en moneda nacional, lo cual es
un contrasentido.
Igualmente hay demoras en la electrificación de una parte
apreciable de nuevos organopónicos y huertos intensivos: solo en
Holguín faltan 54 y 19, respectivamente, por recibir ese servicio.
Esto impide que funcionen los sistemas de riego, parcial o
totalmente, lo cual le resta capacidad productiva a esas unidades.
Los participantes en estos intercambios tienen misiones muy
definidas: apartarse de los fríos informes, orientar, educar,
reconocer, criticar lo que no marche bien y aportar medidas que
ayuden.
Así, por ejemplo, quedó demostrada en 37 municipios la
ineficiencia del trabajo con las Unidades Básicas de Producción
Cooperativa. Las Tunas, La Habana, Ciego de Ávila, Camagüey y
Santiago de Cuba son las más atrasadas en ese indicador. Esto limita
la diversificación, una provechosa forma de producción agrícola que
poco a poco gana terreno.
Nada escapó a la observación y al análisis en este recorrido. La
labor con los Institutos Politécnicos Agropecuarios no pasó de
regular en Colón, Limonar, Yaguajay, Camagüey y Maisí.
En la Agricultura es fundamental lograr un desempeño parejo. Los
promedios suelen tergiversar la realidad y encubrir, en determinadas
zonas, baches no recogidos en las estadísticas. De ahí el énfasis en
los resultados de los consejos populares.
La categoría de regular correspondió esta vez a los consejos de
San Francisco de Paula (Ciudad de La Habana); uno en los municipios
matanceros de Calimete, Pedro Betancourt, Limonar y Jagüey Grande,
dos en Villa Clara (Camajuaní y Corralillo); Caracas, en Cienfuegos;
Yarnal y Jagüeyal, en Ciego de Ávila, Bella Vista-Juruquey y
Cubitas, en Camagüey.
Similar tendencia reflejaron Tacajó en Holguín; La Yaya y La
Viste, en Las Tunas; Cienaguilla, Borojó y Cauto Embarcadero, en
Granma; Aguero-Marverde, Boniato, Songo, Palmarito de Cauto y Dos
Ríos, en Santiago de Cuba; Bayate, Sabanilla y La Máquina, en
Guantánamo y Patria en Isla de la Juventud. El examen consideró mal
el trabajo del Consejo de Batalla de las Guásimas, en Camagüey.
La ocasión sirvió para desarrollar Seminarios Técnicos en los que
participaron nuevos usufructuarios favorecidos por el Decreto-Ley
259 en zonas suburbanas.
El Grupo Nacional estimuló el esfuerzo de espirituanos, tuneros y
holguineros, que concluyeron la totalidad de sus inversiones en el
cultivo semiprotegido, y a los avileños en las que pertenecen al
Ministerio de la Agricultura. Los restantes territorios —hoy
atrasados— deben terminar el proceso antes del próximo 15 de
septiembre.
A este movimiento, al frente del cual está el doctor Rodríguez
Nodals con un reducido equipo de trabajo, destacado por su exigencia
y sistematicidad, se le encomendó la tarea de llevar adelante el
programa de la agricultura suburbana, experiencia que se inició en
Camagüey y se extenderá a otros 15 municipios ya seleccionados, en
terrenos que rodean ciudades y pueblos.