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El presidente constitucional de Honduras, Manuel Zelaya, denunció
hoy aquí la violencia y la barbarie en su país tras el golpe de
Estado que retrotrajo a la nación a prácticas militares que se
pensaban superadas.
La asonada cívico-militar es una forma aberrante de querer
decidir el destino de nuestra América, dijo Zelaya al ser recibido
oficialmente por el presidente de México, Felipe Calderón.
El pueblo hondureño, refirió, suma a sus sufrimientos históricos
por los altísimos niveles de pobreza, la inclemencia de la violencia
y la barbarie impuesta por el régimen de facto.
Un sistema dictatorial que suprime garantías, decreta estado de
sitio, allana moradas sin orden judicial, restringe libertades
públicas, invade medios de comunicación con fuerzas militares para
impedir que el pueblo conozca la realidad, denunció.
Frente a esa represión, dijo, el pueblo lleva más de un mes de
resistencia civil, de manifestaciones permanentes, con más de 200
tomas de carreteras y lugares públicos.
Esta barbarie, lógicamente, se ha consumado con derramamiento de
sangre, como la de los maestros asesinados en las manifestaciones
pacíficas.
Zelaya agradeció al pueblo mexicano, a su presidente y a la
comunidad internacional el apoyo a la causa de los hondureños e
instó a redoblar los esfuerzos para poner fin al régimen golpista y
lograr el restablecimiento del orden constitucional.
Retrotraer el golpe de Estado constituye un desafío para la
comunidad internacional, dijo.
Para el gobernante, la impunidad sería abrir la posibilidad de
que hechos semejantes se repitan en otras partes del mundo a fin de
dirigir por la fuerza el destino de las naciones.
Nuestra disposición de seguir utilizando métodos pacíficos para
encontrar respuestas y soluciones a nuestros pueblos, seguirá siendo
el norte que guíe los destinos, las esperanzas y los sueños
hondureños, sentenció.
Ratificó que acepta la mediación del presidente de Costa Rica,
Oscar Arias, siempre y cuando ese proceso sirva para poner fin al
régimen de facto de manera inmediata.
Nosotros estamos dispuestos a firmar el plan Arias en Tegucigalpa
con mi restitución como presidente de la República, pero no estamos
dispuestos a hacer un juego al gobierno de facto en el exterior con
el único fin de dilatar el proceso de reconstitución de la
democracia, aseveró.
El dignatario legítimo de la nación centroamericana cumple una
visita oficial a México por invitación de su homólogo, Felipe
Calderón, quien reiteró la disposición de su administración de
apoyar las gestiones para la restitución del orden institucional en
Honduras.