CUBALLET, 25 años

Multiplicando los secretos de la danza

Se estrenó Paquita como colofón

TONI PIÑERA

Desde 1984, los Cursos Prácticos Internacionales de la Escuela Cubana de Ballet, denominados CUBALLET, campean por salones de ensayo-clases, y escenarios por esta época del año, ya que cada día se multiplican por el mundo las personas que quieren conocer los "secretos" de esa antigua manifestación en la pequeña isla caribeña, donde el ballet no resulta un sueño lejano para ningún cubano.

Más de 170 profesores, estudiantes y bailarines llegados de Alemania, Brasil, Colombia, Finlandia, Inglaterra, Guyana Francesa, México, Puerto Rico, Uruguay, Paraguay, República Dominicana y Cuba se dan cita en la 61 edición de este encuentro que ya arriba a su aniversario 25. Y son tantas ediciones, porque durante muchos años se realizaron en La Habana, Cuballets en invierno y verano —actualmente el de invierno se lleva a cabo en Brasil—, además que se han desarrollado también, allende nuestras fronteras, en Estados Unidos, Suecia, Inglaterra, México, Finlandia..., y esos cuentan.

Los días de julio han estado muy agitados en la casona colonial del siglo XIX que acoge el Centro Pro-Danza (Avenida 51 y 118, Marianao), auspiciador de este evento, donde los participantes compartieron diariamente, desde el 6 de julio y durante casi un mes, las diferentes clases: metodología de la Escuela Cubana de Ballet, puntas, pas de deux, maquillaje, actuación, danza española, folclore y otras afines con la necesaria preparación técnico-artística de los bailarines. Destacados maitres y profesores, dirigidos por Laura Alonso tienen a su cargo la tarea de enseñar las distintas modalidades del ballet, en un curso que crece en calidad.

PAQUITA EN LA ESCENA

En el tiempo, el Centro Pro Danza, se ha caracterizado por acercar a la escena cubana, ya sea durante los Cuballets o fuera de ellos, coreografías diferentes en las que se conjugan aventuras (Los tres mosqueteros, Robin Hood, Drácula...), además de otros clásicos como Don Quijote, Cascanueces, La Sylphide, Coppelia..., que han ampliado novedosamente el horizonte del espectador y también han motivado la creación.

Este año, el estreno del ballet Paquita, del cual solo hemos visto aquí algunos fragmentos que forman parte del repertorio de algunas compañías nuestras, puso el punto final al encuentro con tres funciones en la sala García Lorca. La pieza fue estrenada en la Academia Real de Música y Danzas de París en 1846, en una versión de Joseph Mazilier y música de Edward Deldevez, aunque la de Petipá es la que se ha mantenido hasta hoy en diversas agrupaciones danzarias del mundo.

La maitre Alonso ha acercado la obra a nuestro tiempo, amén de eliminar ciertos pasajes y llevarla a un prólogo y solo dos actos. La primera noche, los protagónicos, Paquita y Lucien, fueron encarnados por los jóvenes Patricia Hernández y Léster Díaz. Ella demostró tener condiciones sobradas para el papel, realizando una faena que fue creciendo a medida que corría la noche y se escapaban los "nervios" propios del debut. Él, un bailarín con técnica, e instantes de lucidez, debe poner especial atención en el trabajo como partenaire donde tuvo no pocos contratiempos. Destacaron también en esa jornada los integrantes del pas de trois: Elaine Guillén, Camila Rodríguez y Alejandro Izquierdo, así como Benny Leandro Pupo —excelente en el hijo del Gitano—, y Abel Miranda, quien en lo poco que hace en escena en el papel de padre de Lucién, destacó por el baile y una interpretación consistente.

Si un valor tiene estos cursos es el gran esfuerzo desplegado por profesores y alumnos por enseñar y aprender, respectivamente. En poco más de 21 días logran el montaje de una obra, algo que es característico de los Cuballets. Incluido aquí vestuario, escenografía..., y sobre todo, la tarea titánica de mover en la escena más de un centenar de bailarines.

 

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