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Actualizado 3:45 p.m. hora local
Holguín con cirugía de primer mundo
FROILÁN PARRA SUÁREZ
HOLGUÍN.— Un acontecimiento reflejado en Granma
recientemente resaltaba un logro de la Salud Pública cubana, Holguín
registraba una tasa de mortalidad infantil inferior a 3,5 por cada
mil infantes nacidos vivos.
La
neonatología, con un papel activo en el rescate en la zona de
residencia del paciente, así como en los cuidados posoperatorios que
requiera el niño.
El hecho llama la atención sobre un servicio que se abre paso en
el Oriente del país, gracias al esfuerzo de médicos y especialistas
y que pasa muchas veces inadvertido para muchos: la cirugía
neonatal, aquella que se practica en pacientes menores de 28 días de
nacidos con malformaciones congénitas y otras afecciones, en los que
fundamentalmente la urgencia y en ocasiones la conveniencia
aconsejan la operación a esa edad.
El servicio de cirugía neonatal radica en el hospital
pediátrico holguinero Octavio de la Concepción y de la Pedraja, y es
un centro regional de atención a neonatos quirúrgicos, que
centraliza las intervenciones de alta complejidad requeridas en el
tratamiento de malformaciones congénitas, de los pacientes de las
provincias orientales.
Salvar la vida de pequeños que no llegan al mes de nacidos
contribuye en gran medida a mantener la tasa de mortalidad de 3,3
niños fallecidos por cada mil nacidos vivos, que actualmente
registra el territorio.
La
cirugía neonatal registra una supervivencia global mayor del 85 por
ciento en el país, aunque algunos centros superan el 90 por ciento y
requiere una fuerte interrelación entre especialistas, que deben
contar con profundos conocimientos teóricos y una experiencia
práctica importante.
Rafael Manuel Trinchet Soler, Doctor en Ciencias, profesor e
investigador titular y presidente de la Sociedad Cubana y de la
Asociación Iberoamericana de Cirugía Pediátrica, subraya el
importante papel que juega la cirugía neonatal en los indicadores de
mortalidad infantil que muestra la provincia.
— Si la mortalidad infantil está por encima de 10 (cifra superada
por Cuba hace años), el peso en los resultados es poco perceptible,
y es lógico que se trabaje
fuertemente en otro grupo de enfermedades que provocan esa tasa;
pero, desde el momento en que la tasa se comporta por debajo de 5
fallecidos por cada mil nacidos vivos, entonces el papel de la
cirugía neonatal es fundamental.
Por ejemplo, si los resultados que obtuviera Holguín (con más de
un millón de habitantes y con uno de los mejores resultados del país
en Mortalidad Infantil), fueran los de la media nacional, en cirugía
neonatal, entonces la tasa de mortalidad infantil en la provincia no
estaría por debajo de cuatro, sino cercana a siete.
De ahí, puntualiza Trinchet Soler, el interés en la
regionalización de la cirugía neonatal, que consiste a enviar a
centros altamente desarrollados los casos que presentan afecciones
muy complejas, unido a la ampliación de las técnicas de mínimo
acceso como la cirugía videoendoscópica en el neonato, con todas las
ventajas de este tipo de cirugía.
Esta especialidad quirúrgica (con una supervivencia global mayor
del 85 por ciento en el país, aunque hay centros que superan el 90
por ciento) requiere una fuerte interrelación entre especialistas,
que deben contar con profundos conocimientos teóricos y una
experiencia práctica importante.
Dentro de las patologías que se tratan en este centro regional,
se encuentran cuatro grupos de afecciones complejas: las atresias
intestinales, los defectos de la pared abdominal, la hernia
diafragmática y las atresias esofágicas.
—Tienen una participación fundamental los neonatólogos, con un
papel activo en el rescate en la zona de residencia del paciente,
así como en los cuidados posoperatorios que requiera el niño. De
igual modo, la labor del anestesiólogo es primordial en la
intervención quirúrgica, e igual relevancia tiene el rol de los
cirujanos y enfermeras especializadas, especifica el Doctor Trinchet
Soler.
Al centro regional de cirugía neonatal se remiten también casos
de neurocirugía, urología, otorrinolaringología, oftalmología, entre
otras especialidades, cuyas operaciones son un reto
para el personal especializado y
garantiza la calidad de vida de los pequeños pacientes.
Otro aspecto importante es la implementación de protocolos y
guías de buenas prácticas de perinatología quirúrgica, es decir,
comenzar a tratar al paciente aún antes del nacimiento, en el propio
claustro materno, de manera tal que esté mejor preparado para la
operación que necesitará al nacer.
A la alegría por el nacimiento de la niña Ana Melanie Castillo
Columbié, siguió una triste preocupación en el humilde hogar de
Maisí, Guantánamo. La pequeña sufría, apenas seis días después, de
frecuentes vómitos por lo que, presurosos, los padres acudieron al
médico de la Familia.
El galeno, luego de evaluar a la recién nacida, decide remitirla
a la pediatra del policlínico integral de Maisí, quien la remite, de
inmediato al hospital pediátrico de Guantánamo.
De allí, por decisión médica, una ambulancia partió rauda hacia
el hospital pediátrico de Holguín Octavio de la Concepción y de la
Pedraja, Ana Melanie requería una compleja intervención quirúrgica
para solucionar un problema de nacimiento: un diafragma duodenal
intraluminal fenestrado, un obstáculo formado en la luz del duodeno
que impedía el libre tránsito hacia el intestino de los alimentos
ingeridos. La inmediatez de neonatólogos, pediatras y cirujanos,
entre otros especialistas, contribuyó al desenlace feliz.
Finalmente, agrega Trinchet Soler, se trabaja en un ambicioso
proyecto, que pertenece a un futuro, pero no lejano, y es iniciar la
cirugía fetal en los casos que la requieren (proyecto en que ya se
trabaja en la capital del país), tratamiento quirúrgico propio de
países del Primer Mundo.
Pies de fotos:
Cirugía 1:
Cirugía 2: |