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Holguín con cirugía de primer mundo

FROILÁN PARRA SUÁREZ

HOLGUÍN.— Un acontecimiento reflejado en Granma recientemente resaltaba un logro de la Salud Pública cubana, Holguín registraba una tasa de mortalidad infantil inferior a 3,5 por cada mil infantes nacidos vivos.

La neonatología, con un papel activo en el rescate en la zona de residencia del paciente, así como en los cuidados posoperatorios que requiera el niño.

El hecho llama la atención sobre un servicio que se abre paso en el Oriente del país, gracias al esfuerzo de médicos y especialistas y que pasa muchas veces inadvertido para muchos: la cirugía neonatal, aquella que se practica en pacientes menores de 28 días de nacidos con malformaciones congénitas y otras afecciones, en los que fundamentalmente la urgencia y en ocasiones la conveniencia aconsejan la operación a esa edad.

El servicio de cirugía neonatal radica en el hospital pediátrico holguinero Octavio de la Concepción y de la Pedraja, y es un centro regional de atención a neonatos quirúrgicos, que centraliza las intervenciones de alta complejidad requeridas en el tratamiento de malformaciones congénitas, de los pacientes de las provincias orientales.

Salvar la vida de pequeños que no llegan al mes de nacidos contribuye en gran medida a mantener la tasa de mortalidad de 3,3 niños fallecidos por cada mil nacidos vivos, que actualmente registra el territorio.

La cirugía neonatal registra una supervivencia global mayor del 85 por ciento en el país, aunque algunos centros superan el 90 por ciento y requiere una fuerte interrelación entre especialistas, que deben contar con profundos conocimientos teóricos y una experiencia práctica importante.

Rafael Manuel Trinchet Soler, Doctor en Ciencias, profesor e investigador titular y presidente de la Sociedad Cubana y de la Asociación Iberoamericana de Cirugía Pediátrica, subraya el importante papel que juega la cirugía neonatal en los indicadores de mortalidad infantil que muestra la provincia.

— Si la mortalidad infantil está por encima de 10 (cifra superada por Cuba hace años), el peso en los resultados es poco perceptible, y es lógico que se trabaje fuertemente en otro grupo de enfermedades que provocan esa tasa; pero, desde el momento en que la tasa se comporta por debajo de 5 fallecidos por cada mil nacidos vivos, entonces el papel de la cirugía neonatal es fundamental.

Por ejemplo, si los resultados que obtuviera Holguín (con más de un millón de habitantes y con uno de los mejores resultados del país en Mortalidad Infantil), fueran los de la media nacional, en cirugía neonatal, entonces la tasa de mortalidad infantil en la provincia no estaría por debajo de cuatro, sino cercana a siete.

De ahí, puntualiza Trinchet Soler, el interés en la regionalización de la cirugía neonatal, que consiste a enviar a centros altamente desarrollados los casos que presentan afecciones muy complejas, unido a la ampliación de las técnicas de mínimo acceso como la cirugía videoendoscópica en el neonato, con todas las ventajas de este tipo de cirugía.

Esta especialidad quirúrgica (con una supervivencia global mayor del 85 por ciento en el país, aunque hay centros que superan el 90 por ciento) requiere una fuerte interrelación entre especialistas, que deben contar con profundos conocimientos teóricos y una experiencia práctica importante.

Dentro de las patologías que se tratan en este centro regional, se encuentran cuatro grupos de afecciones complejas: las atresias intestinales, los defectos de la pared abdominal, la hernia diafragmática y las atresias esofágicas.

—Tienen una participación fundamental los neonatólogos, con un papel activo en el rescate en la zona de residencia del paciente, así como en los cuidados posoperatorios que requiera el niño. De igual modo, la labor del anestesiólogo es primordial en la intervención quirúrgica, e igual relevancia tiene el rol de los cirujanos y enfermeras especializadas, especifica el Doctor Trinchet Soler.

Al centro regional de cirugía neonatal se remiten también casos de neurocirugía, urología, otorrinolaringología, oftalmología, entre otras especialidades, cuyas operaciones son un reto para el personal especializado y garantiza la calidad de vida de los pequeños pacientes.

Otro aspecto importante es la implementación de protocolos y guías de buenas prácticas de perinatología quirúrgica, es decir, comenzar a tratar al paciente aún antes del nacimiento, en el propio claustro materno, de manera tal que esté mejor preparado para la operación que necesitará al nacer.

A la alegría por el nacimiento de la niña Ana Melanie Castillo Columbié, siguió una triste preocupación en el humilde hogar de Maisí, Guantánamo. La pequeña sufría, apenas seis días después, de frecuentes vómitos por lo que, presurosos, los padres acudieron al médico de la Familia.

El galeno, luego de evaluar a la recién nacida, decide remitirla a la pediatra del policlínico integral de Maisí, quien la remite, de inmediato al hospital pediátrico de Guantánamo.

De allí, por decisión médica, una ambulancia partió rauda hacia el hospital pediátrico de Holguín Octavio de la Concepción y de la Pedraja, Ana Melanie requería una compleja intervención quirúrgica para solucionar un problema de nacimiento: un diafragma duodenal intraluminal fenestrado, un obstáculo formado en la luz del duodeno que impedía el libre tránsito hacia el intestino de los alimentos ingeridos. La inmediatez de neonatólogos, pediatras y cirujanos, entre otros especialistas, contribuyó al desenlace feliz.

Finalmente, agrega Trinchet Soler, se trabaja en un ambicioso proyecto, que pertenece a un futuro, pero no lejano, y es iniciar la cirugía fetal en los casos que la requieren (proyecto en que ya se trabaja en la capital del país), tratamiento quirúrgico propio de países del Primer Mundo.

Pies de fotos:

Cirugía 1:

Cirugía 2:

 

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