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Agricultura suburbana
Acercar las viandas al asfalto
Primeros atisbos de un programa en ciernes que
está llamado a resolver el angustioso problema del abastecimiento de
productos agropecuarios a la ciudad de Camagüey
Miguel
Febles Hernández
Si hay un hombre empecinado en las llanuras camagüeyanas, ese es
Luis Escalona Carmenates. No más había desbrozado el marabú y
comenzaba a sacar provecho de su pequeña finca en la Unidad Básica
de Producción Cooperativa La Unión, cuando las ráfagas del huracán
Ike lo dejaron "en cero", con la sola compañía de algunos conejos,
dos gallinas y el perro de la casa.
Pasé
mucho trabajo, pero ya tengo en las manos el fruto de tanto
esfuerzo, asegura satisfecho Luis Escalona Carmenates.
Cualquiera ante panorama tan desolador habría recogido los
bártulos y marchado hacia la ciudad en busca de otras opciones más
cómodas de empleo. Escalona, sin embargo, no lo pensó dos veces y
decidió empezar todo de nuevo, esta vez acompañado de su esposa
Margarita y su hijo Ángel Luis, a quienes se unieron luego dos
familiares más.
"De agricultura no sabíamos nada. Vaya, como dice el refrán, nos
metimos a curanderos sin conocer las hierbas. Así, pasando dolores
de cabeza, perdiendo cosechas, violando ciclos, comenzamos a
aprender sobre el terreno. Esto era marabú a la redonda. Aquí no
había nada de nada."
A partir de noviembre del año pasado comenzó a resurgir lo que
hoy constituye la finca El Corojo, ubicada a seis kilómetros de la
ciudad de Camagüey en la vía que conduce al municipio de Santa Cruz
del Sur.
Desde
la misma circunvalación de la ciudad de Camagüey avanza el desbroce
de marabú.
"Hoy ya tengo de todo –-comenta Escalona satisfecho— Tengo una
producción de yuca que sé que no hay en todas partes; además maíz,
boniato, calabaza, plátano y hasta un pie de cría bastante bueno con
carneros, puercos, conejos y gallinas. De más está decir que estoy
muy contento. Si nosotros, con la edad que tenemos y con la salud un
poco quebrantada, hemos logrado levantar todo esto, otros también lo
pueden hacer. El hombre hace todo cuanto se proponga."
DE PARCELAS AISLADAS A POLO
PRODUCTIVO
Este es apenas un ejemplo, entre los muchos que pueden citarse,
de las fincas que se incorporan gradualmente al sistema de la
agricultura suburbana, un programa de carácter estratégico que en el
término de seis años –-hasta el 2015— pretende dar solución al
angustioso problema del abastecimiento de productos agropecuarios a
la ciudad de Camagüey.
Se trata de establecer un cinturón productivo alrededor de la
capital provincial, con una profundidad de diez kilómetros a partir
de su circunvalación, que permitirá explotar más de 50 000 hectáreas
de tierra a través de la conformación de 1 291 fincas, como la de
Luis Escalona, que se dedicarán, en lo fundamental, a los cultivos
varios y a la ganadería.
Si bien el municipio de Camagüey está considerado entre los
mayores productores de leche de vaca del país y en el cultivo y
comercialización de hortalizas tiene bien ganada la categoría de
referencia nacional, la asignatura pendiente está ubicada, sin lugar
a dudas, en el aporte de viandas a una población que hoy supera los
300 000 habitantes.
Un dato es harto elocuente: la cabecera provincial produce tan
solo el 14% de los alimentos que consume, por lo que resulta obvio
que el resto hay que transportarlo de otros municipios o de otras
provincias del país, con el consiguiente gasto de combustible y la
lógica merma de las cosechas en el largo y azaroso trasiego.
Revertir tal situación constituye, por tanto, el objetivo supremo
del programa en marcha, una experiencia que apenas comienza a
materializarse y requerirá de la movilización de las reservas
productivas, a sabiendas de que no es una varita mágica que dará
respuesta a todos los obstáculos e inconvenientes que surgirán en el
camino.
UNA PRIMERA ETAPA "A PURO PULMÓN"
Visto integralmente, además de sus beneficiosos propósitos, el
proyecto en ejecución conlleva un amplio proceso inversionista en
sistemas de riego, circuitos eléctricos, obras hidráulicas, equipos
e implementos agrícolas, con un monto en divisas que supera los tres
millones de dólares.
Sin embargo, mientras el país esté en condiciones de ejecutar
tamaño desembolso, los camagüeyanos han decidido no cruzarse de
brazos en espera de tiempos mejores e iniciar una primera etapa, que
incluye medidas organizativas y de atención a los productores, sobre
la base de los recursos que hoy dispone el territorio.
Las prioridades están bien definidas: acelerar el combate contra
el marabú, incrementar el empleo de la tracción animal, movilizar la
fuerza de trabajo necesaria en cada una de las cuatro zonas de
desarrollo y avanzar con pasos seguros, sin campañas precipitadas,
en la incorporación de nuevas fincas al programa de la agricultura
suburbana.
Así, puede hablarse de unidades ya establecidas, con resultados a
la vista de todos, como la finca La Punta, especializada en la
preparación de novillas y en la doma de toros; La Caridad, dedicada
a la cosecha de frutas; El Anoncillo, a los cultivos varios; y La
Gratitud, a la producción lechera.
El número de entidades que se suma al movimiento productivo va en
aumento de manera gradual, bajo estrictos requisitos a observar, que
estimulan la diversificación agropecuaria, la seriedad y el rigor en
el proceso de contratación, y el cumplimiento responsable de los
compromisos de venta al Estado.
A tres meses de iniciado el programa de la agricultura suburbana
en la ciudad de Camagüey, el panorama en la periferia se transforma
con el paso de los días, no fruto de un entusiasmo pasajero, sino de
la conciencia enraizada en la mayor parte de los productores de que
es esta, definitivamente, la forma más económica y sustentable, en
las circunstancias actuales, de asegurar los alimentos que necesita
su población. |