.— La represión militar
en Honduras a los manifestantes y núcleos de la resistencia nacional
contra el golpe de Estado aumenta su ferocidad porque crece la
oposición al gobierno de facto, denuncia hoy el diario Tiempo.
Representantes del régimen, encabezado por Roberto Micheletti,
aseguran que el país vive en la normalidad, pero los sucesos dicen
lo contrario, "con un saldo doloroso de personas heridas, vejadas y
golpeadas, algunas de consideración y hasta de muerte, señala.
A tenor de los acontecimientos, queda muy claro para el gobierno
de facto que la única forma de contener la oposición y dar la
impresión de control en el país, es mediante el empleo de la fuerza
bruta y a como haya lugar, expone el rotativo.
La decisión oficial de llevar al extremo la represión
profundizará la crisis y la puede empujar a una lucha fratricida,
pero el raciocinio parece haber desaparecido de la mente golpista,
advierte el editorial.
De absurda y temeraria, califica el texto la pretensión del
gobierno de facto de darle largas a la restauración del orden
constitucional, mediante la convocatoria a un gran diálogo nacional,
para buscar salidas al conflicto.
Por muchos años la idea del gran diálogo fue el recurso de los
oligarcas a fin de jugarle la vuelta a las demandas y exigencias de
cambio político y social, recuerda Tiempo.
Con ese discurso contrarrestaron el reclamo de construir una
democracia basada en la autenticidad de la representación y la
participación ciudadanas en el poder público y en las decisiones
nacionales importantes, sopesa el periódico.
Ello explica el desencadenamiento del repudio elitista a la
propuesta de la cuarta urna, la consulta popular prevista por el
gobierno de Manuel Zelaya, con el objetivo de conocer si los
hondureños respaldaban la posibilidad de llamar a Asamblea Nacional
Constituyente y elaborar nueva Constitución.
Tal repudio, evalúa el editorial, desembocó en golpe de Estado
que pone de relieve la persistencia del conservadurismo a escala
nacional y regional, en oposición al desarrollo democrático en
Honduras y en toda América Latina.
Aunque la comunidad internacional condenó el golpe, hacen falta
recursos diplomáticos más eficaces y expeditos para solventar
rápidamente este tipo de crisis y prevenir situaciones de mayor
desgracia como las que se avizoran, alerta el periódico.