Uno de los más importantes, y que afecta no solo a las 27
naciones que conforman la UE, es sin lugar a dudas la crisis
económica global, en un momento donde la luz al final del túnel solo
la ven algunos especialistas muy, pero muy optimistas.
Los checos les dejan como herencia, después de una presidencia
muy cuestionada, la hipotética aprobación por Irlanda, en segundo
referéndum, del Tratado de Lisboa.
Pero además, hay que sumarle la cumbre sobre cambio climático,
prevista para diciembre próximo en Copenhague, la capital danesa, un
tema global que pone en la picota pública, una vez más, a los países
desarrollados.
Es por eso que la canciller sueca, Cecilia Malmstrm, coincidió
con su Premier, al afirmar que "todos sabemos que esta será una
presidencia difícil".
Para caracterizar lo que significó la anterior presidencia checa,
cito al mismísimo ex primer ministro de esa nación, Mirek Topolanek,
quien lo resumió en una frase: "fue una oportunidad perdida".
Al pronunciar tal sentencia, quizás recordaba el cambio interno
de gobierno en su país, la existencia de un presidente checo a todas
luces antieuropeo y el escándalo provocado por el mural del artista
local David Cerny, en medio de Praga, denominado Entropa,
donde ridiculizaba a los dirigentes comunitarios, entre otros
asuntos.
O dicho de otra manera, "hemos dominado realmente bien las
grandes crisis. La política interna nos hizo fracasar", en opinión
de Alexandr Vondra, ministro checo que atiende los asuntos europeos.
Volviendo a la presidencia que recién comienza, otro polémico y
difícil asunto será la necesidad de estabilizar la inestable
institucionalidad de la UE, sobre todo en estos tiempos de crisis y
como parte de ese asunto, la designación de quién se quede al frente
de la Comisión Europea.
Mientras que el Partido Popular Europeo presiona para lograr la
reelección del portugués José Manuel Durao Barroso, quien además
cuenta con un generalizado apoyo de jefes de Estado y Gobiernos
comunitarios, socialistas y verdes siguen bloqueando la propuesta.
Con la nueva presidencia queda detrás lo que algunos llaman una
fatídica herencia, aunque muchos recordarán al premier Mirek
Topolanek no por haber perdido el cargo por una moción de censura,
sino por aparecer desnudo en algunas de las fotos del escándalo que
aún estremece a Italia y señala al primer ministro Silvio Berlusconi.
El segundo trimestre del mandato checo se caracterizó por la
inactividad, quizás por no contar con la necesaria fuerza política y
moral como para llevar adelante alguna acción.
Con el inicio de julio, las miradas de muchos políticos ubicados
en sus cuarteles en Bruselas se dirigen hacia Suecia y, lógicamente,
esperan que la nueva presidencia sea capaz de hacer andar la
burocrática maquinaria comunitaria y enfrentar los retos mencionados
y muchos otros.