LAGOS,
30 de julio. — Al menos 600 personas murieron en Nigeria en los
enfrentamientos ocurridos en cinco días entre fuerzas
gubernamentales y rebeldes de una secta islámica.
El ejército nigeriano asegura tener bajo control la situación en
la ciudad de Maiduguri, capital del estado norestino de Borno, donde
radicaba el estado mayor de los insurrectos. Desde el pasado lunes,
el Gobierno reforzó sus efectivos y armamentos, y comenzó a
bombardear los reductos de la secta Boko Haram, promotora de los
ataques. Tras cruentos combates en los que han muerto cientos de
personas, entre ellos civiles, el Ejecutivo anunció la aniquilación
de los enclaves principales de los rebeldes.
además de las creencias religiosas, la extrema pobreza de amplios
sectores de la población, y el incremento de la inseguridad por la
violencia, están en el fondo de los sucesos e inestabilidad política
en Nigeria.(PL)