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Bates Roba y Diosflex
Sigo esperando un swing
RONALD SUÁREZ RIVAS
PINAR DEL RíO.— Luis Giraldo
Casanova, el Señor Pelotero, los recomienda. Rey Vicente Anglada, ha
dicho que poseen una alta calidad. "Son fuertes, resistentes y
ligeros".
Gourriel
y Cheíto, entre quienes usaron los bates Roba en el juego de
veteranos.
Yoandry Urgellés optó por ellos en las dos últimas temporadas.
Pero, independientemente de la buena acogida entre directores de
equipos, entrenadores y atletas, Claudio Roba tiene la impresión de
que a su propuesta de realizar los bates de la Serie Nacional de
Béisbol, no le hacen swing.
Primero lanzó la oferta. Después, fabricó los 800 implementos
comprometidos. Sin embargo, el último clásico cubano volvió a
arrancar con maderos comprados en el exterior a más de 100 dólares
cada uno.
"Es algo inexplicable, porque en nuestro país hay varias personas
capaces de lograr un producto de calidad", asegura este hombre cuyos
bates, luego de haber sido homologados por la Comisión Técnica
Nacional, son empleados desde la Serie 45 en la pelota grande.
CALIDAD PROBADA
Yoennis Céspedes, Ariel Pestano, Jorge Padrón, Rafael Valdés, son
algunos de los tantos atletas que han empuñado sus bates, y en el
juego de veteranos efectuado hace dos años, también lo hicieron
glorias deportivas de la talla de Víctor Mesa, Miguel Cuevas,
Lourdes Gourriel...
Con
la máquina para pintar y secar los bates (al fondo), Claudio Roba
está en condiciones de acelerar la producción.
"Que todas esas figuras utilicen algo que salió de mis manos
significa un gran orgullo", comenta Roba.
A casi todos los conoce personalmente, y muchos lo han visitado
en su taller para interesarse por el trabajo o encargarle un
implemento acorde con su físico y las características del swing. "A
veces nos encontramos por primera vez, y es como si fuéramos viejos
amigos".
Pero, como en toda producción que pretenda trascender son
imprescindibles ciertas formalidades, a la opinión de los jugadores
se le puede adicionar el aval de los especialistas de la Industria
Deportiva y la Dirección Nacional de Béisbol.
Los
residuos de la producción de bates se aprovechan para hacer otros
implementos.
Con el visto bueno de ambos, nacieron Roba y Diosflex, dos marcas
cuya diferencia radica en el grado de flexibilidad —condición
importante para que el madero no se parta—, y se tramita una tercera
denominada Fuerte, una suerte de bate exclusivo aún más resistente.
EL CÁNTARO A LA FUENTE
Después de un receso para atender las afectaciones que le
provocaron los huracanes, entre las que se incluyó su taller —sin
recuperar todavía— este "artesano de calle", como se define a sí
mismo, ha vuelto a la carga.
En un local cedido por el INDER hasta que logre rehacer su
carpintería, ha plantado sus máquinas y retomado la producción para
los equipos de la provincia.
No obstante, asegura que de contar con la madera necesaria,
podría aportar mucho más.
Ahora, con el propósito de perfeccionar sus implementos, ha
incorporado un aparato concebido y fabricado por él mismo, con apoyo
de la Empresa LACETEL, que mejora la calidad y rapidez en la pintura
y el secado de los bates.
"Ese es el proceso que más demora, pero con este equipo se puede
lograr en pocos minutos", explica.
El nuevo equipo, le permite a Claudio Roba elevar la parada, y
afirmar que con un par de ayudantes podría tornear los bates de la
Serie Nacional, y además los de la Liga de Desarrollo.
Para asumir el reto, confía en sus habilidades naturales, y
también en la experiencia acumulada en el oficio.
"Cuando empecé, mis artículos no eran tan resistentes, por ello
me vi obligado a estudiar".
Ocho años después, atesora múltiples enseñanzas, pero no tiene
secretos. Al menos, ninguno que no esté dispuesto a compartir. "Todo
lo que he aprendido durante este tiempo, se lo puedo transmitir a
quien lo desee", dice. De hecho varios productores que han surgido
en Vueltabajo se capacitaron con él.
"No me interesa esconder ningún procedimiento. Por el contrario,
mi sueño es contribuir a formar una industria de artículos
deportivos, para que el país deje de estar obligado a comprarlos en
el exterior". Y en el afán de lograrlo, sigue empeñado en demostrar
con su trabajo que los bates de nuestras series podrían obtenerse en
casa, si quienes toman las decisiones, le hacen swing.
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Claudio Roba puede fabricar
mensualmente alrededor de 300 bates a un costo aproximado de
50 pesos en moneda nacional.
Luis Giraldo Casanova, una voz
autorizada en el mundo del béisbol, ha dicho sobre ellos:
"Los conozco bien. Son muy buenos, casi todos mis jugadores
los usan".
Con los residuos de la producción, el
artesano hace además clavas para la gimnasia, raquetas de
badminton y de tenis de mesa, las cuales son utilizadas en
escuelas y áreas deportivas.
A pesar de que artículos similares se
comercializan a un alto precio en las tiendas recaudadoras
de divisa, Claudio Roba percibe un modesto salario por su
trabajo. |
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