AVIÑÓN,
Francia.— Tras años de un teatro centrado en lo visual, el Festival
de Aviñón recuperó otra vez el lenguaje y el poder de la palabra. Un
cambio de tendencia que periodistas y espectadores saludaron de la
misma manera, sobre todo después del controvertido espectáculo de
danza Je suis sang, de Jan Fabre, hace algunos años. Cientos
de personas dejaron en aquel entonces la representación, en Cour
d'Honneur del palacio de los Papas, antes del final.
"Nivel excelente" o "Por fin otra vez un teatro verdadero" tituló
la prensa internacional este año, aun cuando hacia el fin de la
programación esta comenzó a debilitarse. Claro que la 63 edición
también tuvo sus riesgos desde el punto de vista temático y
geográfico: y es que el tema prioritario fue este año la guerra en
el Cercano Oriente.
Hortense Archambault y Vincent Baudriller, los dos directores del
festival de teatro más prestigioso del mundo, trabajaron durante dos
años junto al director libanés-canadiense Wajdi Mouawad en el
programa, que rehabilita el lenguaje, el texto y el relato.
Textos de palabras poderosas y lenguaje poético son también un
rasgo esencial del arte teatral de Mouawad, de 40 años, que esta
vez, como invitado principal, no solo contribuyó de manera decisiva
con el programa, sino que además fue uno de los más celebrados en
Aviñón con su trilogía Littoral, Incendies y Frets,
con más de 11 horas de representación. (DPA)