.— El regreso del
presidente Manuel Zelaya a Honduras, por breve que pudiera parecer,
avivó la resistencia popular y evidenció contradicciones en la base
de sustentación del golpe de Estado, señala hoy un editorial del
diario Tiempo.
Destaca el rotativo que el pueblo hondureño ha demostrado su
lealtad a la República con su decidido apoyo al empeño de Zelaya de
retornar al país para rescatar el mando presidencial que le fue
arrebatado a golpe de fusil.
El contacto del presidente con la población que atravesó los
caminos erizados de rifles, de gases asfixiantes, para llegar al
punto fronterizo de Las Manos terminó por ser un hecho simbólico de
extraordinario valor personal y político, señala Tiempo.
El diario de la ciudad de San Pedro Sula considera que este
encuentro fue determinante para el cumplimiento del objetivo
primordial: la restitución del orden institucional, vale decir la
terminación del régimen de facto.
Tiempo vaticina una mayor represión de los golpistas para
contener el descalabro y considera necesario dinamizar las acciones
diplomáticas para cumplir las resoluciones de la ONU y la OEA sobre
la restitución del orden constitucional.
Zelaya logró el viernes pisar suelo hondureño en el puesto
fronterizo de Las Manos, fuertemente militarizado, y luego regresó a
territorio nicaragüense para evaluar las posibles vías de retornar
al país.
El régimen de facto, encabezado por Roberto Micheletti, amenazó
con detenerlo y lanzó una feroz represión contra miles de
manifestantes que acudieron a darle la bienvenida al presidente en
la localidad fronteriza de El Paraíso.
A pesar de la represión los hondureños seguirán llegando hoy a la
frontera para apoyar el retorno a la institucionalidad y el fin de
la dictadura, dijo el líder campesino Rafael Alegría.
Tenemos una consigna general: resistir, resistir y resistir,
afirmó Alegría.