El gobierno de facto de Roberto Micheletti ejerció una fuerte
represión militar contra los hondureños que respaldan el retorno del
presidente constitucional Manuel Zelaya. El ataque de las fuerzas se
registró en el paso fronterizo El Paraíso, a 12 kilómetros del
sector Las Manos, donde se encuentra el mandatario.
El dirigente hondureño, Guillermo Amado, denunció a Telesur que
retenes militares impidieron el paso a las caravanas que se dirigían
a la localidad de El Paraíso en la frontera con Nicaragua, para
apoyar el regreso de Zelaya.
En contacto telefónico, Amado indicó que un "convoy militar
reforzado por policías y más de 70 vehículos policiales no nos dejan
pasar".
Asimismo, denunció que en esta zona fronteriza "una ambulancia
está dándole bombas lacrimógenas a los militares hondureños", para
reprimir a la población que se traslada a esta localidad para apoyar
el reingreso del mandatario.
Indicó que con bombas lacrimógenas y disparos, los militares del
régimen dictatorial intentaron paralizar y desaparecer la
manifestación. "Está sobrevolando un avión sobre nosotros y hay más
de 70 unidades de vehículos policiales que no nos dejan pasar",
agregó.
Por su parte, el líder social Rafael Alegría informó que "están
tratando de dialogar con las fuerzas policiales para que nos abran
paso hacia la frontera, pero hay una gran cantidad de gente que
impide nuestra llegada".
Indicó que existe una gran movilización social en todo el país de
personas que están viajando a la frontera para recibir al presidente
Zelaya, "pero esto todavía no ha sido posible".
Expresó que las fuerzas militares han lanzado gran cantidad de
bombas lacrimógenas, pese a lo cual la gente se mantiene en pie y
firme en su propósito de llegar a la frontera.
"El país está paralizado, así como las empresas. El pueblo ha
rechazado el toque de queda y hasta ahora sigue caminando, no ha
hecho caso a esta orden del gobierno de facto", precisó.
Manifestantes a favor de Zelaya lograron llegar al sector
fronterizo Las Manos a través de vías alternas montañosas, puesto
que las fuerzas golpistas han bloqueado todos los accesos.
Ante estas denuncias de represión, el presidente Zelaya se vio
obligado a retroceder a territorio nicaragüense.
se informó además, que el Estado Mayor había dado la orden de
tirar a los pies de los manifestantes, según una comunicación a
Radio Globo. Desde la zona fronteriza se reportaban al menos dos
heridos.
"No pueden gobernar al país con un pueblo en contra y con un
presidente expatriado", afirmó el mandatario constitucional de
Honduras, José Manuel Zelaya, a la prensa en el punto fronterizo de
Las Manos, a donde llegó este viernes.
Acompañado por una valla humana, Zelaya dijo que había recorrido
315 kilómetros desde Managua hasta el límite con su país, sitio
donde levantó la cadena que divide a ambas naciones y pisó suelo
hondureño.
Al menos por varios minutos y ante vivas de los manifestantes que
apoyan su retorno, Zelaya se mantenía en suelo hondureño, mientras
militares y policías de su país trataban de impedir que avanzara
más.
El gobernante hondureño explicó que no quiere ir a su país a
provocar, y expresó no tener temor alguno, reiterando que está
desarmado "sin chaleco ni salvavidas".
Zelaya, desde la frontera, pidió a las fuerzas militares de su
nación que "no usen la violencia.
Afirmó que la justicia de los "golpistas es una justicia nula",
por ello indicó que si el régimen de facto lo detiene "cometería un
gran error, porque esa situación no la aceptaría nadie. Queremos dar
un ejemplo de paz", puntualizó.