ATLANTA, 24 de julio.— Funcionarios de salud pública de Estados
Unidos dijeron que la influenza A(H1N1) podría afectar a un 40% de
los norteamericanos durante los dos próximos años, y que cientos de
miles de personas estarían en posibilidad de morir, si fracasan una
campaña de vacunación y otras medidas sanitarias.
Esos cálculos de los Centros de Control y Prevención de
Enfermedades (CDC, por su sigla en inglés) significan que alrededor
del doble de la cantidad de personas que, generalmente, enferman en
la temporada de gripe (otoño-invierno, los últimos meses del año en
el hemisferio norte), podrían ser afectadas por el virus de la nueva
gripe.
Los cálculos de infección se basan en una pandemia de influenza
ocurrida en 1957. En esa ocasión, casi 70 000 ciudadanos perdieron
la vida en Estados Unidos. Pero esa epidemia no fue tan grave como
la gripe española de 1918-1919, en que murieron millones de
personas.
Sin embargo, la enfermedad es muy difícil de pronosticar. La
cifra de muertes y de infecciones podría disminuir si la pandemia
pierde fuerza o si son exitosos los esfuerzos para demorar su
diseminación, dijo Tom Skinner, vocero de los Centros, de acuerdo
con AP.
En una normal temporada de gripe, mueren unas 36 000 personas de
la influenza o de sus complicaciones, según cálculos de la
Asociación de Medicina estadounidense. Debido a que muchas más
personas podrían quedar infectadas con el virus de la influenza A,
se estima que la cifra de muertos en dos años podría ir desde 90 000
a varios cientos de miles, estimó la agencia federal. Esto es, si
fracasan la nueva vacuna y otros esfuerzos para contener la
epidemia.