A más de dos mil 500 se elevó la cifra de alumnos discapacitados
visuales incorporados a las aulas durante el curso recién
finalizado, la cantidad más alta alcanzada en Cuba.
Ese logro fue posible gracias a las oportunidades creadas para
ese sector, la continuidad de estudios, el apoyo a los matriculados
en centros regulares y la municipalización de la enseñanza superior.
Alrededor del 40 por ciento de esos educandos invidentes
pertenecen a las 15 escuelas especiales inauguradas por la
Revolución en todas las provincias y el Municipio Especial Isla de
la Juventud, donde estudian niños y jóvenes invidentes de todo el
país.
Nuevas carreras universitarias acogen a personas ciegas y de baja
visión, tales como la informática, la fisioterapia, la veterinaria y
los estudios audiovisuales.
La cifra de estudiantes en el período lectivo 2008-2009 incluyó a
164 niños y jóvenes sordociegos, enseñanza iniciada en Cuba a
mediados de los años 90 del pasado siglo.