Miradas de un historiador

Raquel Marrero Yanes

Desde pequeños oímos hablar de los héroes y próceres que protagonizaron batallas en busca de la libertad de la nación cubana, nos enseñan a querer la tierra en que nacimos y conocer su historia, pero poco se nos dice de quienes dedican días, años y a veces la vida entera en reconstruirla: los historiadores.

El teniente coronel Roberto Pérez Rivero, Doctor en Ciencias Históricas.

El teniente coronel Roberto Pérez Rivero, Doctor en Ciencias Históricas, es uno de ellos, y porte o no el uniforme hace notar su responsabilidad, admiración y compromiso con la Historia, presente en la actividad que desempeña como jefe de cátedra de Ciencias Sociales en la Escuela Militar Superior "Comandante Arides Estévez Sánchez", una de las instituciones docentes de nivel superior de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR).

Con una experiencia de más de 25 años de carrera militar, historiador, investigador y maestro, Roberto asegura que Historia no es sinónimo de pasado. Es el conjunto de procesos, hechos y vidas que conforman las transformaciones y desarrollo de la sociedad, una reflexión inagotable para acercarse a la verdad, brújula del presente y el futuro, sostén de la identidad y los valores.

Para un historiador, la profesión no constituye un modo de vida, sino una disposición a cumplir con fidelidad y honradez el encargo social de preservar el patrimonio de la Patria. Ello significa, indica el teniente coronel Pérez Rivero, participar desde nuestra labor profesional y actitud personal, en la construcción y defensa de la Revolución socialista.

Tanto los profesores de la asignatura como los investigadores son historiadores, por lo que les resulta "ineludible" interrelacionar ambas actividades. El profesor será mejor si se auxilia de la indagación científica y el investigador no puede aislarse de la función educativa de la Historia.

Reconoce la necesidad de presentarles a las nuevas generaciones la Historia de manera atractiva, matizada y sugerente. Y aun cuando quien la enseñe o divulgue no alcance esa excelencia en la propuesta, la juventud está en el deber y la obligación de interesarse por ella.

Como Secretario de Actividades Científicas de la Unión Nacional de Historiadores de Cuba (UNHIC), Roberto dice que la organización tiene el propósito de buscar vías para estimular la superación científico-metodológica de los asociados, y perfeccionar las actividades que se realizan.

Los miembros de la UNHIC han analizado, con espíritu crítico, cómo optimizar la enseñanza de la Historia en el país. Muestra de ello son las recientes decisiones que ha tomado el Ministerio de Educación para el perfeccionamiento del proceso docente-educativo, con énfasis en la prioridad que se le concede a la enseñanza de la Historia como sustento en la formación de valores y patriotismo.

La UNHIC continuará reclamando los necesarios e impostergables cambios, "es y será responsable", partícipe y protagonista de esta crucial batalla en defensa de la Historia de Cuba. También continuará trabajando en las publicaciones históricas y la difusión en los medios para lograr la divulgación más allá de las conmemoraciones de efemérides.

Entre tantas fechas se escogió el 19 de julio para conmemorar el Día del Historiador Cubano, por coincidir ese día de 1935 con la investidura de Emilio Roig de Leuchsenring (1889-1964) como Historiador de la Ciudad de La Habana.

En esta ocasión, por la excelencia del trabajo de sus asociados, Santiago de Cuba fue la sede del acto central nacional por la efeméride. Momento propicio para homenajear a Roig, a otros clásicos historiadores cubanos, a los laureados con el Premio Nacional de Historia, y a todos los que sirven a la Patria en busca de la verdad histórica.

 

| Portada  | Nacionales | Internacionales | Cultura | Deportes | Cuba en el mundo |
| Opinión Gráfica | Ciencia y Tecnología | Consulta Médica | Cartas | Especiales |

SubirSubir