SANTIAGO
DE CUBA.— Preservar nuestros recursos, aprovechar las
potencialidades existentes y ahorrar cuanto sea posible deben tener
una respuesta efectiva, inmediata y concreta en cada colectivo que
emprende la rehabilitación capital del acueducto santiaguero.
Así trascendió en el pleno del Comité Provincial del Partido, en
el que Lázaro Expósito, miembro del Comité Central y su primer
secretario en este territorio, ratificó que hacer más con menos,
cumplir los cronogramas y velar por la calidad de la obra deben
convertirse en una expresión de conciencia proletaria.
Expósito señaló que el objetivo —como ha expresado Raúl— no es
disminuir tareas, ni gestiones necesarias, sino hacerlas con mayor
racionalidad, sentido de utilidad y conocimiento de lo que cuesta
cada error.
Fue enfático al señalar que el trabajo del Partido se expresa en
la unidad y cohesión con las masas, en su misión orientadora, en la
respuesta a las insatisfacciones del pueblo y en la evaluación
medular y sistemática de cada situación que afecte la principal
inversión del sector hidráulico de la nación.
Los delegados al pleno reconocieron lo avanzado, pero criticaron
enérgicamente las deficiencias que atentan contra la reducción de
los ciclos y el abasto de agua en varios sectores hidrométricos de
la Ciudad Héroe.
Rolando Yero, presidente de la Asamblea Provincial del Poder
Popular, ratificó que en la actualidad unos 1 200 trabajadores de 13
provincias acometen la restitución de las conductoras, redes,
acometidas y plantas potabilizadoras.
A su juicio, esta inversión —cuyo costo se estima en unos 170
millones de pesos— responde a que el acueducto santiaguero estaba
prácticamente colapsado. Varias de sus conductoras databan de 1920 y
alrededor de 500 —de sus más de mil kilómetros de redes— tenían
entre 80 y 100 años de explotación.
Este programa de rehabilitación beneficia a más de 323 000
habitantes gracias a la conexión de cerca de 58 000 viviendas,
incluidas 7 666 que antes no recibían el servicio.
Hasta la fecha se ha trabajado en 24 sectores hidrométricos y 17
conductoras, y aunque el beneficio es palpable, se han registrado
errores inadmisibles en los cronogramas, ensamblaje, terminación de
las obras, demora en la pavimentación de las calles y la colocación
de tuberías casi a flor de tierra.
Frente a esos y otros problemas de calidad hay que prever,
planificar, organizar y exigir más.