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Un soldado británico murió por una explosión dinamitera cuando
patrullaba en la conflictiva provincia sureña de Helmand, lo que
eleva hoy a 188 la cifra de fallecidos de esa nacionalidad desde su
invasión con Estados Unidos a Afganistán el 7 de octubre del 2001.
Con la muerte de este militar asciende también a 19 el número de
víctimas fatales británicas desde principios de julio, el mes más
mortífero para las tropas de la OTAN y Estados Unidos desde la
ocupación de esta nación islámica centroasiática hace casi ocho
años.
En total, unos 55 militares perdieron la vida en esta primera
mitad de este mes, según la página digital icasualties.org.
A partir del 1 de enero del 2009, 214 soldados expedicionarios
extranjeros murieron en territorio afgano contra a 294 en todo el
2008, año récord.
Portavoces de la Fuerza Internacional de Asistencia a la
Seguridad (ISAF), bajo comando de la OTAN, confirmaron que el
militar británico murió ayer por la explosión de una bomba mientras
participaba en una patrulla a pie cerca del distrito de Nad-e-Ali,
en el centro de Helmand.
Según las fuentes, la alta cifra de bajas mortales británicas se
debe al desarrollo desde el 23 de junio de la operación Garras de la
Pantera, en la cual intervienen más de 700 efectivos de tropas
especiales con el objetivo de intentar mantener la seguridad en las
áreas inestables durante la celebración de las elecciones
presidenciales el 20 de agosto próximo.
Paralelamente, en esa dirección se mueven unos cuatro mil 500
infantes de marina de Estados Unidos desde el 2 de julio en Helmand,
quienes han sido objetivos además de los mortíferos ataques con
bombas y otros artefactos dinamiteros de la insurgencia afgana.