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Venezuela advirtió hoy a Estados Unidos que la normalización de sus
relaciones políticas está supeditada al cese de la práctica de
emitir informes falsos para vincular el país con el narcotráfico
internacional.
Una nota oficial de la cancillería venezolana precisó que esa
actuación es intolerable y rechazó enérgicamente un informe de la
Oficina de Contraloría General estadounidense que acusa al país
suramericano de ser un paraíso del tráfico de drogas.
Este, junto a otros informes publicados con regularidad por
agencias del gobierno estadounidense, son herramientas de chantaje
político que carecen de objetividad científica y seriedad
metodológica, subrayó el comunicado.
La cancillería venezolana denunció que el fin de esos reportes es
impulsar las pretensiones injerencistas de Washington en el resto
del mundo.
Al mismo tiempo ratificó que el gobierno de Venezuela puede
exhibir resultados extraordinarios en materia de incautación de
drogas, reconocidos consistentemente por los informes de la
Organización de Naciones Unidas desde 2006.
La nota recuerda que precisamente el período transcurrido desde
2006 coincide con la erradicación de la presencia en Venezuela de la
Agencia Antidrogas de Estados Unidos (DEA por sus siglas en inglés).
En su momento el gobierno del presidente Hugo Chávez suspendió la
cooperación con la DEA luego de detectar que sus agentes realizaban
acciones ajenas a lo acordado y violaban la Constitución.
Además de denunciar la grabación ilegal de conversaciones con
fines políticos, las autoridades venezolanas advirtieron que la
práctica de entrega controlada de drogas a traficantes con fines
operativos viola la Carta Magna de la nación.
Sólo en el primer semestre de este año Venezuela ha capturado 30
toneladas de drogas, provenientes de Colombia y cuyo destino final
es Estados Unidos y Europa principales mercados mundiales de
estupefacientes- ya que el país no es gran consumidor de drogas.